lunes, 30 de noviembre de 2020

Camino

Yo solo quería dejar huella,
tú te pegaste a mis suelas, sin preguntar
y no te quise molestar..

Pero hoy quiero caminar sin rumbo fijo,
con el peso de mi cuerpo como único equipaje,
con mi futuro por paisaje
y toda una vida por delante:
con sus baches y colinas,
con sus desoladores descampados
y sus primaverales praderas.

Quise caminar bajo tu estela,
solo para conocerme las estrellas
y adivinar constelaciones cuando vuelva
a enfrentarme a esta utopía
de sentirme solo mía
y de ser, tal vez, yo misma.

Ser mi ruina preferida,
mi amuleto de la suerte,
mi constante y sintonía.

De encontrarme entre mis líneas
y dejar de dibujarte por costumbre
o por manía...
Descubrirme entre mis días
sin buscar en los rincones otra risa distinguida,
cualquiera menos la mía...

Ser siempre mi segunda opinión,
quizá darme la razón sin escucharme
entre medias tintas y casi verdades.
Liberar mi corazón de mentiras aprendidas.

Librarme de tus zapatos,
caminar por mi deriva,
aprenderme en esta piel nueva
y mudar las pesadillas.

Que mis heridas sean
únicamente mías.


No-viembre

Al fin se acaba noviembre.
Las lluvias de dentro
salen al mundo
y el miedo, 
la rabia, 
el recuerdo
se quedan pegados al calendario,
esperando a que pasen las hojas.

Se queda conmigo la escarcha,
el pecho vacío maldito de culpa,
la espalda encorvada,
              cargada de olvido..

Al fin se acaba noviembre.
Mes de despedidas, 
de falta, 
de viejas lunas...

Tus días se apagan
y yo enciendo mis horas.
Diciembre este año
no me encuentra a solas.



lunes, 16 de noviembre de 2020

Esencia

Un día más,
una razón de peso,
un último beso con sabor a olvido.

Si algo le pido al frío
es que acalle las ascuas de tu fuego.
Que no arda tu nombre en mi pecho
que no exhalen tu aire mis pulmones.

Una vez más mis pesadillas
rugen furiosas tu nombre en mis desvelos.
Como un secreto y su ponzoña,
los restos de tu memoria juegan con mis sentidos.

Alguien ríe mis lágrimas
nubla nuestros acuerdos,
y yo enmascaro el miedo de perderme
en un tenue echar de menos.

No hay mes que no lleve tu esencia
ni luna que no calce tu mirada,
pero sigo sin encontrar palabras de despedida
cuando tu atardecer jamás avisó esta nada.



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