lunes, 4 de mayo de 2015

Se me escapaba - #Versato



Se me escapaba entre los dedos
como la arena blanca
de aquel reloj que rompimos.

Siempre lo mismo;
venía a verme cada noche
y se difuminaba por la mañana.
Sin un beso, sin un abrazo,
ni la más escueta despedida.

Se me escapaba entre los dedos
como quien trata, inútilmente,
de capturar el aire entre las manos.

Hablaba de la soledad y del frío,
aunque no pudiera sentirlos;
se inventaba las emociones
para entender lo que le decía
pero, si la tocaba, se iba.

Se me escapaba entre los dedos
como huye el polvo de la hoja
al abrir un viejo libro.

Ya perdí la cuenta
de las noches que nos vimos,
pero guardo el recuerdo
de esa única vez que sus labios
descansaron en los míos.

 

sábado, 2 de mayo de 2015

Sin editar - Otro cuento



Que sigue doliendo tanto
como el primer día,
que no hay forma de cerrar
esta maldita herida.
Que le han salido garras a la duda
y me ha clavado sus colmillos la tristeza.

¡Qué pereza!

Amarte se convirtió en condena
y estar contigo en tan sólo rutina.
Volver a verte ahora
sería una pérdida de tiempo,
se perdió el momento,

¡fin del cuento!

viernes, 1 de mayo de 2015

Sin editar - Todo



Hubo un tiempo
en que hubiera dado TODO
solo por verte
y no me habría importado
dejarlo TODO atrás,
por irme contigo.
Hubo un tiempo
en que dependí de ti,
y tú eras mi TODO.
Pero…
¿Qué era yo para ti?
Bueno…
Eso nunca lo supimos.





Tú sabes que este poema es para ti, Pelusa, hacía tiempo que no leía uno de los mil que te dediqué... Algún día contestarás a alguno, pero no estoy segura de querer que llegue ese día. 
Espero que seas feliz, estés donde estés.

Lo llaman miedo



Una cadena invisible
liga y cierra mis pulmones
y, entre incesantes dolores,
muero.
Revolviéndome,
entre frías palpitaciones
y abruptos estremecimientos,
resucito y muero,
y muero y resucito de nuevo.

Aún no es mi hora,
no es momento de irme;
está escrito, no sé dónde,
que no será este el final de mi historia.

Pero la puta enfermedad me puede,
y me torea,
y es que soy el juguete favorito
que se disputan Vida y Muerte.
Bien sé que ganará Muerte,
pero, de momento,
Vida no quiere rendirse
y sigue tirando de mi brazo izquierdo.

    Con tanto tirón,
    esta muñeca de trapo
    acabará por romperse,
    desgarrando el interior
    hasta que no quede nada dentro.

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