martes, 4 de agosto de 2020

Silencios

Se quedaron con el eco,
un susurro en pleamar sin testigos
y una ola haciendo historia en la bahía.
¿Quién se fijaría en su salitre,
si en marea baja solo quedan las migajas
de lo que fue su destrozo? 

Acallaron su vacío,
no entendieron de su ausencia,
mientras con grandes promesas gritaban
cada quien de su martirio.

Conversación de besugos:
la del mar con sus vaivenes.
Arena que seca confesiones,
mares que traen nuevas pérdidas.

De su monólogo desgarrado
se quedan las conchas rotas,
que esquivan, cortantes, quienes sospechan
o ignoran, valiosas, quienes conocen.



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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo:

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