Hoy he soñado que volvías...
Y le he hablado a tu fantasma con más confianza de la que te hablé a ti jamás.
He entrado en ese pánico invisible que me paraliza a media frase, cuando siento que he perdido el contexto... que algo falla... Quizá yo.
He dudado, he perdido el pulso, me he saltado una inhalación... pero entonces, de pronto, todo ha encajado.
Ahora sé que he estado viviendo en tu mundo, de visita, a ratos y sin saberlo. Me has estado llamando y nunca he sabido decirte que no...
Sin darme cuenta, sin pensarlo, he dejado media alma en tu nuevo infierno. Allí, a tu lado, está calentita, arropada, atendida de mil amores... y no quiere volver conmigo...
Pero has venido a devolverla. Porque aún es pronto, porque no es su momento, porque no pertenece a esa tierra aún y tú nunca fuiste de hacer rehenes.
Esta vez, lo entiendo. Llegó el mensaje, recibido. Te libero.
Aunque espero que, pese a todo, sigas acercándote a vernos... Quizá una parte de ti pueda quedarse en ese plano algún tiempo...
Yo, esta vez consciente, te aseguro que te haré hueco.


