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lunes, 29 de junio de 2026

Orgullo 2026 - Prefiero

Prefiero follar feo... andar sin sigilo, reír sin florituras, hablar con aspavientos... 
No correr si no es necesario. 

Prefiero bailar a destiempo, cantar a pleno pulmón, lanzarme salpicando y sin finuras. 
No esconder mis formas en tallas que no me entran... 
No hablo sólo de la ropa.

Prefiero querer sin incertidumbre, disfrutar silencios compartidos, comer perdiendo las maneras... 
No esconder el hambre, las ganas, el miedo, el cariño.

Prefiero llenar el armario de tela, decorar nuestro hogar para quién nos quiera. 

No acepto derrota, no tolero educaciones podridas... 

Soy yo, 
aquí y ahora. 

Y prefiero alzar el grito, reivindicar espacio, hacer hueco a muchas otras que comparten mi historia. 
Porque estamos, estuvimos y estaremos...
Aunque les joda.

Gracias 
por habitar los márgenes, 
por avanzar fuera de sus sombras. 

Prefiero SER yo. 
Y que lo seamos todos, todes y todas.

Si tanto les gusta...
que se queden ellos con su norma.

jueves, 13 de junio de 2024

Mi querida Europa

Vuelve la duda, 

el tal vez, 

mirar antes de un beso, 

soltar su mano al dejar la puerta. 


Un armario invisible 

que se extiende por cada hueco, 

buscando 

pequeños cajones donde ser libre a escondidas, 

amar a hurtadillas. 


Hemos vuelto a tachar destinos. 

No por conocidos, 

sino por prohibidos. 


Sí, 

aún hay seres prohibidos...

Parece mentira,

marcar quién sí y quién no 

puede ocupar las calles... 


Tanto ha retrocedido la sociedad, 

tanto ha perdido el hombre,

Tanta violencia... 

Ha de tener un nombre.




miércoles, 28 de junio de 2023

Con orgullo

No somos problema,
ni ideología, ni debate;
somos colectivo,
personas, identidades.

Aunque este siglo quiera
andar de espaldas
y robar las libertades.
Las hemos conseguido peleando
por nuestro sitio en las calles.
Y seguiremos, todas juntas,
caminando hacia delante.

Muchas antes han sufrido,
han luchado,
y han vencido...
para dejarnos donde estamos.
No olvidamos.
Desde Marsha hasta Fluvià,
desde Stonewall hasta Paseo Begoña.
Hemos salido de sus trampas,
siendo luz entre sus sombras.

Y a quienes hoy quieren tirarnos...
Tiranos,
no os penséis ni un segundo
que podréis con la marea,
este arcoíris brilla incluso en medio de tormentas.
Porque somos, hemos sido y seremos.
Es un orgullo ser quien soy
y sentirme libre en mis deseos.
Encontrar sitio en mi cuerpo para amarlo,
moldearlo a mi manera
o expresarme sin barreras.

Deja tus estereotipos fuera,
que tus estructuras anticuadas
no nos entran.

Orgullo es ser comunidad, diversidad,
con cada letra,
cada vida, cada historia...
Los mil colores que dan forma a la memoria,
los cantos de esta melodía al futuro...
El cambio, la igualdad, la libertad...
¡Son ahora!

Feliz orgullo combativo
y que se escondan quienes odian.


jueves, 10 de marzo de 2022

Voz

Hoy el día sangra.
Llora el tiempo que nos queda.
Huye la libertad, dejando huellas breves
en esquinas donde antes salía el arcoiris.

Hoy el miedo apaga los colores,
arrasa los avances que creíamos conseguidos.
Mancha de rojo la historia,
mientras el sol aún brilla fuerte.

Ya no necesitan la noche, madre,
ya nos hicieron su ruina...
Hogares se tornan cárcel,
herida, entierro en vida,
ahogo turbio en el aire.

Años de pérdida y ausencias
prometieron sacarnos mejores,
un solo pueblo, con unidad, con justicia...
pero ha llegado el verde, hermana.

Dan tantas ganas de esconderse,
de agachar la frente y perderse.
Dan pánico las calles tras las noticias,
tras ver las cifras,
tras sus mensajes de odio en tantos medios...

Pero no puedo permitirlo,
                                           ¡habla!
No callarán nuestra marea,
                                           ¡aúlla!
Volveremos a hacer nuestras las calles,
                                           ¡avanza!

Aunque quieran que lo creas...
No estás sola, ¡esta es tu manada!

No callaremos sus violencias,
no permitiremos sus ataques.
Desviemos las balas,
hagamos de nuestra voz
                                           un arma.

Imagen de Ronald Wigman


sábado, 27 de junio de 2020

Orgullo

Pido perdón,
porque tal vez fui yo
uno de esos que opinaron
sin saber y sin razón.

Pero avancé y desaprendí,
tanto odio adquirido socialmente
había hecho mella en mí
y me alejé, para que lo hiciera en ti.

Ahora sé que somos pueblo,
bosque autóctono y perfecto,
donde los árboles viejos
no apagan el brote nuevo.

Donde conviven las especies
en un hábitat interno,
que no trata de igualarse
pues va a alcanzar el mismo cielo.

Lo siento si me ha costado,
si he tardado en reinventarme,
pero creo que hoy lo entiendo:
en tu vestido, mi opinión no tiene hueco.

El mes de junio o el de enero,
el orgullo de ser quien soy
no tiene fecha,
pero ha de ser derecho.

Por eso salimos a las calles
con nuestros colores puestos,
no somos los marginados,
somos población, no resto.

Imagen de @toastchild (instagram)



domingo, 17 de mayo de 2020

Libérate

Sé libre.
Ama libre.
Vive libre.
Piensa libre.
Y, ante todo, libérate de quien te niegue lo anterior.


martes, 5 de mayo de 2020

Saber

Hoy, entre tus brazos,
he descubierto de nuevo
el sabor a casa.

Tras 50 días de encierro
en una habitación
que cada vez es más parte de mí,
al fin
he respirado profundo
y me he llenado de paz,
de la armonía de un hogar conocido,
de un refugio a todo mal,
de una lengua compartida y secreta al tiempo.

Hoy,
mirándote de nuevo como un extraño,
intentando comprender
qué cambios nos habíamos perdido,
pese a vernos a diario entre pantallas,
me he encontrado
en el hueco de tu cuello,
en la sonrisa contagiosa
y en los silencios.

El tiempo ha perdido noción de sí mismo
y el espacio
ha desaparecido
cediéndonos el infinito.

Hoy las lágrimas
saben a navidad,
a primavera,
a futuro
y a oasis.

A saber
a ciencia cierta
que el mundo sigue girando ahí fuera
preparado
para las aventuras que nos espera.














De tu mano,
siempre,
compañera.

domingo, 26 de abril de 2020

Musas

No quiero un día más sin dormir a tu lado,
ni un solo sueño sin cumplir contigo.
Quiero hacer de cada viaje la mejor aventura
y no perderme tu risa ni por un segundo.

Secarnos las lágrimas que nos deje el tiempo
y seguir viendo películas infantiles
sin importar la edad que tengamos
o que nos las sepamos ya de memoria.

Dejarnos por sorpresa mensajes escondidos
donde volvamos a decir que nos queremos,
tan simple como eso.

Escribir un "quiero estar contigo"
y que no importe cuándo lo leas
o la distancia a la que estemos.
Que ocurra lo mismo con cada "te amo",
"pienso en ti" o "te echo de menos".

Saber que quiero compartir mi vida
con quien la ha llenado de luz
y ha encendido los colores:
lo más bonito de mi vida
y quien hace mi vida más bonita.

Gracias a la poesía
por enseñarme que las musas
tenéis forma de artista.














Si has llegado hasta aquí... ¡FELIZ DÍA DE LA VISIBILIDAD LÉSBICA!

jueves, 26 de diciembre de 2019

Tú, en plural

Ya no sé cómo es mi fuerza sin tu voz,
no sé cómo puedo despertar sin ti...
Ahora que el viento se ha hecho nubarrón,
vuelvo a esconderme entre las promesas
que dejaste sin cumplir.

Regresa el dolor en su aniversario,
duele la piel sin tu calor,
este mes tiene un sabor amargo
y, sin embargo,
a veces pienso que lo invoca el corazón.

Ya solo vuelves a buscarme ahora
entre derrota, veneno y compasión.
Tu piel de sal sobre mi herida abierta
y yo sin poder dejarte
de acariciar.

Lloraré tu adiós toda la vida,
pero un día al año regresas,
doliendo siempre un poco más,
recordándome que el miedo
fue perderte y olvidarme del plural.


domingo, 10 de noviembre de 2019

Antes de que nos prohíban

Antes de que nos prohíban,
rompamos el armario
y vistamos las mentes
de colores arcoíris.

Mientras aún podamos,
durmamos juntas sin complejos
y comámonos a besos
sin escondernos.

Todo el tiempo que nos quede,
portemos con orgullo
las etiquetas que mejor nos sienten:
escritas de nuestro puño y letra
con caligrafías grandes, claras
y diversas.

Ahora que aún nos quedan fuerzas
y no han podido silenciarnos,
dejemos constancia de nuestra libertad:
demostremos que libres
somos fuertes,
sin hacerle mal a nadie...

No bajemos la cabeza,
no nos avergoncemos,
no dudemos
ni tratemos de ocultar lo que sentimos.

Quememos las fronteras
que no hayan caído aún,
unamos fuerzas
y aliémonos, como hace años.

Antes de volver al clandestino,
de perdernos en las sombras
y sufrir su oscuridad.
Antes de caer en el olvido
y bajar los puños...
Alcemos nuestras voces
más alto que sus farsas.

Que no haya una sola esquina
que no sepa que existimos
desde que el mundo es mundo;
que no somos plaga ni enfermedad
que pueda curarse
en una sala de tortura.

Que somos tan solo seres
que salieron de sus normas inventadas
movidos por el deseo, el amor
o la identidad e integridad física.

Que nadie nace con la mancha
de su mente adoctrinada por la ira,
que el patriarcado es una lacra
que se va imponiendo día a día.
Que no todo es azul o rosa,
que la hetero-normatividad no es
sino otra filia;
quizá con mejor propaganda
y, por unos pocos, enaltecida...

Por toda la gente que sale,
por quienes saldrán o ya han salido,
por quienes no encajamos en sus normas,
luchemos por parar esta locura,
esta regresión sin-sentido.
Ahora que aún podemos,
no dejemos que prohíban
nuestras formas de vida.


martes, 5 de noviembre de 2019

Alegato - Sin Editar


Es cierto señoría, ya no quedaban piedras en mi acera, no sé cuándo pasó, las usaban los niños para hacer sus torres y escondites. 

El techo del palacio parece haberse derrumbado, lo admito, fue el peso de los escombros. 

Quizá alguna piedra sí tiramos, quizá entre grito de auxilio y llamadas de socorro se nos escaparan un par de chinas, de esas que nos molestan siempre al caminar encorvados hacia nuestras prisiones selectivas de ocho horas diarias (como mínimo). 

Lo asumo, magistrado, yo estaba allí día a día viendo como crecía su montaña, como se resquebrajaban los cimientos... Tal vez no oyeran mis avisos, puede que no quisieran escucharme o hicieran ver que no entendían mi acento... Ya ve usted, ¿qué tanto se diferenciará del suyo? si sus niños han jugado con los míos en el parque, y ni problema tuvieron para compartir los juguetes. 

Pero eso fue antes, cuando Emma iba a recogerlos y el pequeño Juancho gritaba "mamá" a los cuatro vientos y se sacudía la tierra antes de despedirse de Carlos. Antes de que el señor Santiago nos viera en la acera de enfrente abrazando a nuestro precioso príncipe, todo engalanado con collares y con su vestido favorito, ilusionado por su cumpleaños. 

No quiero pensar mal del caballero, ilustrísima, pero fue desde entonces que Carlos ya no pisa el mismo parque, ni puede volver a abrazar a su Juancho, jugando a las cocinitas en la arena bajo el tobogán. 



Me admitiría culpable si de dejarles ser felices se me acusara. Incluso si me dijera que por mí son menos "machos" y perdieron agresividad. Firmaría mi sentencia ya mismo si se debatiera quién les dejó el maquillaje para decorarse las mejillas... 

Pero, señor juez, no puedo culparme de lo ocurrido con el pequeño Carlos y el señor Santiago. Desconozco los motivos que llevaron al pequeño a hacer aquello, pero creo saberlos bien, y no los encontrarán entre mis paredes. 

Siento que el palacio cayera y se quedase destrozado aquel despacho tan gris, de rojo oscuro y pequeños brillos dorados... Pero perder lo que significaba; ver al niño trotar feliz por la acera hacia mi puerta, sabiendo que lo recibiríamos con los brazos abiertos; escuchar cómo relata contento que su padre ya no lo separará de nosotras, porque se ha cansado de dejar la piedra en su tejado y ya movió ficha; volver a cocinar todos juntos después de tantos años sin verlo y hablar de la chica que le gusta y sus rizos alocados y ver cómo le han sentado los 12 años que tantos enredos le han hecho a mi niño... No, señoría, eso jamás lo sentiré, desmentiré, ni dejaré de valorarle ante nadie que pregunte. 

Entiendo que el señor se enfade al ver que su hijo renuncia a lo que ha querido imponerle... Pero el juicio ha de cambiar de inmediato si pretende recuperar el tiempo perdido.

Así que me dirijo a usted, señor Santiago, ha ignorado muchas veces sus llamadas, pero aún queda una piedra en su tejado... Sé que Carlos estará feliz de explicarle lo que siente, si se para a escucharlo y deja de ponerle etiquetas despreciables a sus sueños... Porque le diré una cosa, si no cesa en su empeño, no dude que le ayudaremos a pegar todas y cada una de ellas, hasta formar unas preciosas alas que lo saquen lejos de su nido con efecto inmediato. 

domingo, 29 de septiembre de 2019

Mi fe desacorde

Cuando me pregunten
que a qué dios le rezo
dejaré en mis labios
el eco de tu nombre.

Diré que eres poesía,
tangible sólo a ratos.
Que vives en las nubes
y sabes soñar despierta.

Si dudan de tus milagros
haré alarde de tu risa,
compartiré tus versos
y me guardaré entre los dedos
el tacto de tus caricias
erizando mi piel en cada sueño.

Hablaré de las veces
que te me has aparecido
para ser mi conciencia favorita;
apoyándome en todos los delirios.

Admitiremos
que no hacen falta medallas,
ni cruces torcidas,
ni altares o templos sagrados...
Pero que tuya es mi boca
para conjurar versículos
cuando la inspiración nos encuentre
(siempre en lenguas vivas).

Y si aún consideran
que mi fe es profana,
volveré a nuestra mezquita
a las puertas del limbo
y volveremos a arañar
        el cielo con los dedos.


domingo, 28 de julio de 2019

En su nombre

Y de pronto el cielo se tiñó de nombres. 

Cada estrella acogió unos ojos, que brillaron como siempre y buscaron ávidos el guiño de ese polo opuesto que les llamaba día y noche. 

Notando el creciente cosquilleo, el frenesí que tiraba de mi cuerpo desde el pecho... fijé la vista al suelo, en un punto fijo entre las baldosas grises de esta ciudad desierta. 

Me anclé en semejante pose defensiva con las fuerzas temblando, pero inagotables. 

El viento trajo tu voz como un suspiro seco y sólo quedó una luz, ardiente y segura sobre mis miedos.

Sólo tú en el horizonte. Sólo tú entre nubes tiernas y rocío...

Pero contuve el aliento una vez más, e hice, a trompicones, oídos sordos ante el llanto de mis ganas, que bajo piel recitaban tu nombre como un mantra infinito.

Tu esencia enfermiza, de flores silvestres, tiñó el primer rayo de sol de la mañana... 

Cerré los ojos y de inmediato entré en tan aprendida guardia, negándome a regar tu huida y ahogándome en tu marcha.

No, no admití derrota, no lloré tu falta... 

Pero te perdí entre miles de luciérnagas con prisas, que hallaron su camino cruzado y emprendieron rumbo a su infinito. 

Y apagué tu contraluz grisáceo... rompiéndome de ti...















Hoy la aurora vuelve a teñirse de nombres. 

Hoy son mis ojos quienes te buscan en el brillo de otros cielos, sin encontrar descanso en el abismo de mi polo opuesto. Y sigo sin alcanzar tu ausencia. 

Hoy mis luciérnagas vagan sin rumbo, por tiempo atrás... por aquella noche...

Porque elegí forzarme a mirar al suelo. Porque te perdí entre nombres. 

Porque las estrellas ya no brillan con tus ojos.

lunes, 17 de junio de 2019

Sin editar - Hagamos cuentas

Jamás te conté
que aquellas constelaciones
eran solo nuestras,
que tu risa
era lo que unía mi mente a este mundo,
que me enseñaste a soñar,
a creer
y a crear...

Jamás te conté
que arranqué del diario
todas las hojas tristes "a-t"
(antes de ti),
que renombré el calendario
y ya no existe mes
entre octubre y diciembre.

Jamás te conté
que guardé tu sonrisa en mis lápices,
para reírte en cada verso.
Que el mar siempre sabrá a delirio,
que tatuaste mi mirada
con tus amaneceres eternos.

Jamás te conté
que fuimos tú y yo
y no hacían falta más nombres,
que sobraban los títulos
y nadie mira los créditos.

Jamás te conté.
Ese sí fue el mayor error cometido...
Aunque la historia,
no nos cabía en ningún libro,
te di por cierta
sin llegar a escribir el final del capítulo.


miércoles, 1 de mayo de 2019

Pisti y su cuaderno azul

Contó las horas que quedaban para volver a casa y dejó de fingir que la clase tenía sentido. Reabrió el cuaderno azul; los ojos de Pisti le saludaron desde la portada y sonrió al instante. Ignorando el machacado discurso sobre la selectividad, retomó su bolígrafo de seis colores y siguió añadiendo detalles a aquel mundo de cuadrículas. Una nota sobrevoló su hombro cuando daba los últimos detalles a Slurp, el anciano sabio de salsa de tomate. 

>> Esta noche en el puente. Tranqui, no tendrás que saltar<<

Por supuesto, era de Trix, su compañera de toda la vida. Era difícil saber quién estaba peor de la cabeza. Sofía confirmó el plan con un juego de cejas perfeccionado durante años y añadió algo más a la nota en lo que terminaba la clase. Al fin, sonó el timbre y salieron de la sala de historia.

- ¿A quién me ha tocado hoy? - preguntó Trix estirando la mano frente a su amiga. 
- Uno nuevo, pero aún no te lo has ganado. Me tienes que contar qué haremos en el puente. 
- Me parece justo, pero llega puntual, quiero enseñarte algo que quizá te sirva para la historia.
- Sabes que nunca terminaré la historia, me gustan mis bichitos y no quiero darles un final y olvidarme de ellos.
- ¿Y quién ha hablado de final? - apuntó mientras giraba la esquina y se perdía de vista hasta el recreo.

Llegó la tarde y las chicas llegaron al puente de piedra. Se miraron con gran emoción y Sofía extendió la mano con el trozo de papel bien sujeto en su puño.

- ¿Tan fácil me lo gano? No es propio de ti.
- Ni lo sueñes. Solo quiero recordarte lo que está en juego... Ya sabes, ponerle el premio en la boca al perro para que aprenda el truco.
- ¿Me llamas perra? Muy bonito... Te lo perdono, porque hoy es un día especial, pero no te acostumbres.

Ambas sonrieron arrugando la nariz y Trix empezó a colocar su sorpresa en los postes del gran puente de piedra, mientras Sofía se sentaba en el árbol y revisaba el cuaderno, escribiendo alguna palabra aquí y allá.

- Trix, ¿te falta mucho? No sé si te vas a ganar lo que te he traído.
- No te preocupes, está casi listo.
- Oye, pero ¿qué estás preparando ahí arriba?
- Cierra los ojos y espera a que yo te avise.

Sofía, que siempre se emocionaba con facilidad, no aguantó demasiado tapándose los ojos y pilló el trabajo a medias. Aun así, el corazón casi se le paró al ver el despliegue. Desde el puente de piedra donde se conocieron, los grandes ojos de Pisti le sonreían, reflejándose en el agua de debajo. Trató de decir algo, pero no le salían las palabras... Trix reía encantada con la reacción.

- Sof, ¿no dices nada?
- ...
- ¿Qué? ¿me he pasado?

No le salieron las palabras... Nadie había hecho eso por ella antes, pero Trix no era precisamente nadie. Desde siempre, había sido la única que no se reía de sus criaturas; habían cogido la costumbre de intercambiarse notas por dibujos en las clases; habían jugado a inventar historias y relatos... No, Trix no era una persona cualquiera... Pero no podía dejarle sin contestar después de aquello.

- Sof, ¿estás bien? Me estoy empezando a preocupar... Sé que no sueles enseñar tus bichitos, pero este fue el primero que me diste, no he puesto nada, nadie sabrá...

No logró terminar la frase, por rápido que estuviese hablando. Sofía no sabría qué decir, pero sabía de sobra lo que quería, y por supuesto, se había lanzado a sus brazos, tapándole la boca con la mano. No hizo falta decir nada más, los ojos lloroso de ambas hablaban por ellas. Sofía se giró, aún entre sus brazos, y volvió a mirar aquel lienzo improvisado que decoraba el puente.

- Eres increíble, Trix. ¿Cómo lo has hecho?
- Muy fácil, hay una persona chiflada a mi lado, que pone todo su mimo en un diario azul que cada vez se le queda más pequeño. Sé que tu historia no tiene final, pero este puente puede ser un gran comienzo de capítulo, ¿no? Al menos hasta que alguien lo quite - dijo con sonrisa tímida - ... y a Pisti le sienta genial el reflejo del río.
- A ti sí que te sienta bien... Anda, toma, que te me has adelantado, pero al menos te he traído un regalo.

Sofía abrió al fin el puño y dejó que Trix viera la nota. En el papel arrugado se distinguió claramente a los dos bichitos que les representaban. Pisti, con su pelo verde igual que Sofía, saltaba el puente del sabio Slurp. Mientras, Bons, de largas melenas rojas al puro estilo de Trix, le recogía en el agua con los brazos abiertos y la nariz arrugada. Y aunque normalmente dejaba lo de escribir a los demás, esta vez, una frase con pésima caligrafía acompañaba la escena: "Ya una vez lo saltamos juntas... ¿recuerdas?".

Volvieron a abrazarse, se regalaron un beso y añadieron la nota junto con el resto del cuaderno azul de su historia. Sofía tenía razón, aún no era momento de buscarle un final.



jueves, 4 de abril de 2019

Permanecer

Quiero permanecer entre tus pestañas rotas,
soplarnos una y otra vez,
hasta perdernos entre las notas
de nuestra canción aún por escribir.

Saborear la luz de tus lágrimas secas
sabiendo que, en el pasado,
sobreviví a mis desiertos tan sólo por ellas…

Leer en tus cicatrices,
guiñarle los sueños al futuro,
acariciar el brillo de tus pupilas…

Quiero permanecer entre tus pestañas rotas
y volver a verte renacer,
sin huir de las batallas perdidas,
pero esquivando siempre la derrota.

Quiero devolver contigo todas sus malas miradas,
callarles la boca con tu mejor labia por arma
y nuestro pecho, al rojo vivo,
como el mejor de los escudos.

¿Qué puede haber de malo en nuestra historia gris
cuando nos pintamos arcoíris en la mirada?

¿Cómo pueden sobrevivir las dudas
cuando muerdo en tu boca los versos más dulces?

Quiero permanecer pegada a tus pestañas
y ser su eterna pesadilla,
si el infierno me lleva al hueco de tus clavículas.

Quemar cada noche los puentes de su cordura
y dibujar nuestro propio mar embravecido
para bañar todos sus intentos de burla.

¿Cómo podría olvidar tu risa de niña
por alegrar a quien nunca
disfrutó mi alegría en tus besos?

Sus malas lenguas
no empañarán nuestra historia.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Amor sin dueño

Entre versos, contrajimos un amor improvisado
de esos de alma libre, sin medidas que lo amparen.
Carcajadas como escudo ante todas las miradas
y un lienzo en blanco listo para las “travesuras realizadas”.

Mezcla tu luna llena con mis ansias de luz,
adereza las noches con la miel de tus labios,
fundámonos entre aromas conocidos
y bailemos juntas el baile
                          de los amores prohibidos.

Aprendimos que el miedo siempre tiene algún atajo
y nos olvidamos los frenos a la orilla del barranco.
Piel de color aventura bajo unas alas de promesa,
el dibujo de mi suerte, la magia en forma de cierva.

Ata tu sombra rebelde a cualquier amanecer,
ponle brillo a tus espejos; hay que ver para creer.
Concédenos la utopía en este sueño
y bailemos juntas el baile
                          de los amores sin dueño.


martes, 28 de agosto de 2018

Entre tú y yo

No tan lejos de mí,
no tan cerca de ti,
y a tres susurros exactos de ese deseo idílico…

Ser más yo contigo de lo que fui en la vida,
sin saber
cómo reír en tus labios.

No siempre fui poeta de amores envenenados,
aunque, como musa,
te queda bien
hasta el más oscuro de mis poemas.

No tan cerca de mí,
no tan lejos de ti,
y a tres versos escasos de un futuro idílico.

Me saben mal las despedidas,
pero este verso tiene que acabarse
para poder revivir en tus brazos.


viernes, 1 de junio de 2018

Di sí

Grita,
desenreda el nudo que te ataron al cuello,
no dejes que te cuelguen sus cadenas.
Rompe normas, sáltate las reglas.
Olvida todo estereotipo que te oprima el pecho.
Sé tú, sin más etiquetas.
Que esta vida está estrenada
y nace en ti y es sólo tuya…
No hay consejos de lavado,
la mente debe quedar abierta…

Di sí
y escúchate orgullosa

Alza el vuelo y grita libertad,
vive como si el mundo no importase,
como si el viaje no acabara nunca.

Disfruta de los besos prohibidos,
de los abrazos por la espalda en cada esquina,
de peli, sofá y manta de domingo.

Planea el futuro sin miedo.
Sal al sol
y guíñale el ojo hasta que salga el arcoíris.

Sé feliz,
di sí
y créetelo, sin peros,
sin escusas.

No te creas que sus puñales son medallas,
que sus chistes no duelen,
que las mentiras no se atragantan…

Sé feliz.

Camina de la mano con quien quieras
y cuanto te pregunten si eres feliz,
mírala a los ojos

y di sí
con ella.


martes, 27 de junio de 2017

Mi primera vez - #HistoriasConOrgullo

Me miro al espejo una vez más. Alzo los brazos, arqueo las cejas, vuelvo a ponerle muecas a esa payasa que tengo delante. Nos reímos un rato juntas por lo escotado de la blusa que nos regaló la abuela.  

Me pruebo una de mis camisas, ya van cuatro cambios de ropa en media hora. Gana la camisa nueva, esa del grupo de moda de hace 20 años, negra por supuesto. Saco el collar de púa que conseguí en el concierto. Ahora sí.

Doy una vuelta, me miro el culo... Me empiezan a quedar grandes estos vaqueros. Mi cinturón de calaveras y arreglado.

Abro otra vez el armario (ironías de la vida), busco ese sombrero de rayas y por el camino alcanzo las converse. Me las ato con mis nuevos cordones de arcoíris, me pongo la mochila de Shane que me hizo a mano mi niña y le guiño el ojo por última vez al pivón del espejo. Cariño, estás hecha una bollera.

Salgo de la habitación más feliz que nunca y veo a mi madre en el salón, leyendo, como siempre.

- Adiós mami, voy ya a la estación, vuelvo en unos días.
- Pásalo bien en Madrid, cielo. ¡Ah! Y cuidaros San y tú, no estéis mucho de fiesta. 
- Tranquila que yo la cuido.
- ¡Qué orgullo de hija! Disfrutad mucho de vuestra fiesta.
- Gracias mamá, te quiero.
- Y yo a ti, muchísimo más.

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