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martes, 4 de agosto de 2020

Silencios

Se quedaron con el eco,
un susurro en pleamar sin testigos
y una ola haciendo historia en la bahía.
¿Quién se fijaría en su salitre,
si en marea baja solo quedan las migajas
de lo que fue su destrozo? 

Acallaron su vacío,
no entendieron de su ausencia,
mientras con grandes promesas gritaban
cada quien de su martirio.

Conversación de besugos:
la del mar con sus vaivenes.
Arena que seca confesiones,
mares que traen nuevas pérdidas.

De su monólogo desgarrado
se quedan las conchas rotas,
que esquivan, cortantes, quienes sospechan
o ignoran, valiosas, quienes conocen.



viernes, 24 de julio de 2020

En el fuego

Con la vida a los talones
esperando otro traspiés.
Con el eco echando humo,
con la voz a flor de nuez...

Todo pasa en un segundo,
no se puede cerrar la vista.
Hay fuegos que tras los párpados
siguen quemando la piel.
Sombras en las esquinas,
huellas más allá de las pisadas,
silencios que abren heridas
y gritos que cierran llagas.

Una noche el cielo abriga,
al siguiente el sol congela,
y como en un huracán en el desierto
tu vida patas arriba tan solo levanta polvo.



sábado, 27 de junio de 2020

Orgullo

Pido perdón,
porque tal vez fui yo
uno de esos que opinaron
sin saber y sin razón.

Pero avancé y desaprendí,
tanto odio adquirido socialmente
había hecho mella en mí
y me alejé, para que lo hiciera en ti.

Ahora sé que somos pueblo,
bosque autóctono y perfecto,
donde los árboles viejos
no apagan el brote nuevo.

Donde conviven las especies
en un hábitat interno,
que no trata de igualarse
pues va a alcanzar el mismo cielo.

Lo siento si me ha costado,
si he tardado en reinventarme,
pero creo que hoy lo entiendo:
en tu vestido, mi opinión no tiene hueco.

El mes de junio o el de enero,
el orgullo de ser quien soy
no tiene fecha,
pero ha de ser derecho.

Por eso salimos a las calles
con nuestros colores puestos,
no somos los marginados,
somos población, no resto.

Imagen de @toastchild (instagram)



jueves, 18 de junio de 2020

Sin Editar - Belleza

De tu físico, la sonrisa.
De tu interior, la vitalidad.
De tu sueño, la valentía.
De tu imagen, el instante.
De tu cercanía, el calor.
De tu mente, cada rincón.
De tu voz, el mensaje.
De tu palabra, la complicidad.

Y así,
de mi vida, ese trocito contigo.


Valorar a las personas que te acompañan en la ruta, va más allá de la belleza.
No es que la belleza esté en el interior, es que la belleza no nos define. 
Un árbol es, está, da oxígeno y es hogar, da fruto, da sombra... No piensa en su estética, crece y crea.
¿Aprenderemos algo o nos seguimos talando?


lunes, 18 de mayo de 2020

Un juego

Existe un juego
donde ganar es un estado de ánimo,
donde perder, a veces, parece más divertido,
donde no existen cartas ni reglas...

Se trata de un pasatiempo que no eliges empezar,
al que te unes siempre cuando ya no hay salida.

El número de jugadores
varía en cada tablero,
o en cada jugada,
tal vez, incluso, a mitad de partida.

Existe un juego
donde todo es posible e inalcanzable,
donde el futuro no está escrito,
pero el destino es inminente...

Da igual lo que digan los libros,
la vida es un juego indescifrable,
donde el amor
o se vive,
o no se sabe.


viernes, 15 de mayo de 2020

Normal

Acostumbrémonos a llorar,
a saborear el miedo y la desidia,
a convivir con nuestra ausencia.

Dejemos de responder siempre que "bien"
a todas las preguntas falsas,
dejemos de pintar arco-iris
cuando se nos tiña el cielo de añoranza.

Normalicemos la pena,
pongamos de moda el mostrarnos,
el dejarnos en casa las máscaras.
Démonos libertad de sentimiento.

Mandemos a la mierda los protocolos,
actuemos por instinto,
mostremos las apariencias,
dejemos de guardar para luego.

No traguemos más llanto endurecido.
¿Cómo te dejó el camino?
Rota, vencida por momentos,
vacía...

Y lista para llorarlo todo con ganas,
embarrar las huellas
y empezar de cero.



martes, 21 de abril de 2020

Tormenta

Parar.
Respirar tan fuerte que se te hinchen las alas.
Abrir los ojos.
Hacer oídos sordos.
Gritar.
Al borde del precipicio o a 3 metros bajo el suelo...

Romper las ilusiones.
Acortar los principios.
Alargar los finales.
Desmentir las verdades.
Confinar los miedos.
Salar las heridas.

Vivir
sin sombras en la oscuridad.

Descubrirte.
Escucharte.
Ser
sin moldes ni sabiduría vox populi.

Desaparecer en instantes.
Recuperarte en instantáneas.
Correr sin motivo.
Llorar sin prisa.

Desahogarse.
Desentenderse.
Despreocuparse.
Fortalecerse.
Reagruparse.

Por poco que la vida nos deje
hacer nuestro cada suspiro
y sobrevivir las tormentas
tronando cuando nos ahogue el viento.



miércoles, 8 de abril de 2020

Libertad

Y aún pudiendo volar, se posa.
Y teniendo el mundo entero, te escoge.
Tú le acogiste en invierno
y ahora que conoce tu encierro, te acompaña. 

Aunque ya envidiábamos sus alas
quizá no habíamos entendido
que su grandeza está en la libertad.

(Foto de H. Garrote a quien copio también el primer verso)

lunes, 16 de marzo de 2020

Mi espíritu animal

Decidí dejar de escribir para que otros ojos lo leyeran, de pensar en receptores que jamás hallarían paz en mi cabeza. Se me secaron las palabras en la punta del bolígrafo, asegurando que saldrían solo cuando diera un pedazo de mí en cada renglón torcido; cuando mi alma se atreviera a salir de su último rincón favorito; y mi niño interior volviera a jugarse la risa, rasgándose las rodillas en aquel parque de metal que hoy ya habrían prohibido. 

Recuperé mi sitio en la baldosa suelta de la habitación, sentándome como los indios mientras el aire de la ventana me abanicaba el pelo intentando hacer señales nuevas. Y volví a caminar con mi espíritu animal, feliz en la oscuridad de una noche solitaria, aullando a cada fase de la luna y conociendo las constelaciones como el mejor de los mapas de caminos. 

Resucité sin haber conocido a la Muerte. Me reencarné en mi yo pasado. Crecí avanzando de espaldas, retrocediendo camino... Pero esta vez, aprendí a respirar a mi propio ritmo.  




lunes, 20 de enero de 2020

El cambio

El cielo a veces pesa,
nos duele en los huesos el frío
y nos cierra la boca el viento...

El mundo a veces pena,
nos mantiene los pies en el suelo
y la cabeza gacha, sin elevar los sueños...

Cada estación tiene en la esquina
un nuevo golpe con el que asustarnos,
un gélido frío en invierno,
vientos huracanados en otoño,
polen y alergias en primavera
y olas de calor en verano...

Qué feo el mundo visto desde estas gafas,
qué oscuro el paisaje y qué triste el recuerdo,
no entran rayos de anochecer en tu mirada,
te ganó la humanidad...

Pero no temas. Respira.
Toma mi paño de vida y mi mantita de helechos,
limpia ese gris ceniza que te envuelve;
mira el mundo en su esplendor,
creciendo en los amaneceres.

Disfruta del hielo en diciembre,
juega con las hojas en octubre
y pinta paisajes con los colores de la primavera.

Sólo así llegará el verano con alegría
sonriéndole al sol desde la playa
y sabiendo que la noche traerá el fresco,
que abanicará tus sueños
para airear las memorias
y llevarse las penas bien lejos.

A veces sólo necesitamos bajarnos del miedo,
aprender a ser animales
y que la naturaleza
haga el resto.


jueves, 16 de enero de 2020

Dejando la infancia

Cuando los juegos de infancia
se mezclan con las ganas de crecer,
con la ilusión de encajar...
siendo tan diferente como el resto.

Cuando se nos enredan en la lengua
temas contradictorios
y luchamos por creernos originales,
con miedo a no ser parte del todo.

Aprendemos demasiado rápido
a reírnos de nuestros sueños,
para que no vean que en el fondo
seguimos siendo ese niño pequeño
que lloró con la muerte de Mufasa.

Algo cambió en nuestro cerebro,
hizo un clic que ya no da marcha atrás
y olvidamos las princesas y los peluches
escondidos ahora en el armario
solo para emergencias.

Las camisetas rotas que pintábamos con barro,
se hicieron hoy trajes elegantes,
pantalones de rotos perfectos
y mochilas que definan
si pertenezco o no a este grupo.

Las mañanas desayunando entre risas,
hablando del nuevo proyecto del cole...
se empañan entre rápidas quejas
por un nuevo examen
o el consabido "tú no lo entiendes".

Decimos que todo va bien
y hasta nos convencemos de que así es la vida;
total, los demás hacen lo mismo
y dicen ser felices...

Con la edad perdemos autoestima;
bebemos si los amigos beben,
salimos aunque no nos apetezca,
pasamos por fases de música que luego nos avergüenzan
y dudamos de nuestras decisiones
si nadie más piensa parecido.

En este mundo en el que se premia la rareza,
en una generación que se jacta de su diversidad,
qué difícil es querer pasar desapercibido por ser único,
llevando el peinado de moda
y aparentando lo que todos,
en algún filtro de Instagram.


jueves, 19 de diciembre de 2019

Sin Editar - A susto

Me asusta
pensar de más
y escribir de menos,
que todo lo que llevo dentro
se quede escondido en su cajón
y nunca afloren los sueños...

No elevar la mirada
más allá de las nubes,
no cantar
a pleno pulmón
cada increíble locura
que mis musas inventen.

Me asusta
callar las verdades
y creer las mentiras,
solo
porque otros sí se atrevieron a decirlas...

Que se borren los versos
si no los usamos
y se me agote este lienzo
sin haberlo empezado...

Me asusta
que llegue mañana
un poco antes de tiempo
y no pueda apurar
los 5 minutos de regalo
en mi pequeño paraíso.

No encontrarme
en mi mirada ausente,
no caber en mi viejo refugio,
naufragar en la realidad gris de invierno,
y perderme el arcoíris,
que se refleja en el hielo de esta cima
a la que solo llegué
porque creí en ello.

Me asusta no ver mi camino,
por eso
cuando el viento sopla en contra
hago un alto en mi marcha
y me giro a buscar mis huellas;
a entender el recorrido.


lunes, 16 de diciembre de 2019

Lucha ciega

Misma causa.
pero falla el medio,
las formas,
el lenguaje que esconde ideales inconscientes...

Nos falla el mensaje;
el significante se come al significado,
las voces se gritan sin parar a entenderse
y se pierde el diálogo
por falta de argumentos.

Entre tanto grito,
perdimos la esencia del comunicado,
nos recortaron demasiado el qué
y nos quedamos sin saber
el cómo, el cuándo, el porqué...

Tal vez,
no nos enseñaron a ponernos de acuerdo,
a escucharnos,
sin interpretarnos fuera de contexto.
Al final,
seguimos firmando con tachones
pero sin leernos...

Nos ponemos caretas,
nos unimos a luchas desconocidas,
nos irresponsabilizamos,
nos desentendemos...

Y al final las causas,
como siempre,
se quedan sin mácula,
pero sin cuerpo,
incomprendidas,
desamparadas,
perdidas.

Y nadie lucha batallas comunes,
porque nos empeñamos
en aferrarnos sólo a nuestro lado de la barandilla,
sin ver que el barco nos lleva
a todos
a la deriva,
hasta que alguien decida unir fuerzas
y remar contracorriente.


martes, 3 de diciembre de 2019

Harta de silencio

Harta de fingir,
de callar,
de esperar,
de guardar para luego...

Harta de obligarme a no sentir,
a sentir de menos,
sentirme menos
y obligarme a no mirar.

Harta de no gritar sus injusticias.
Harta del "qué dirán",
y sus "porqués".

Harta de callar,
para que no duelan.
De saber a ciencia cierta
que me dolerán
todas las palabras calladas,
clavándose como puñales
en mi propia espalda,
en mi propio verso.

Harta de perder,
de entrar en sus reglas,
de jugar sus cartas.

Harta de su sistema,
de su injusticia
y todas sus carencias.

Harta de que me cuestiones,
de que te extrañes si estallo
de que me culpes si quejo,
de que me busques salidas
sin dejarme elegir destino...

Harta de tus timos.

Y me llamarás histérica,
exagerada,
y dirás
que abuso de palabras de guerra
que no abogo por palabras alegres
que no apoyo canciones ajenas
o que me hago eco de voces que no son mías...

Me dirás
que callada estoy más guapa,
que piense antes de hablar,
que mida mis palabras...

Y, por primera vez,
tendrás razón.

Y entonces callaré con ganas,
porque el "ya te lo dije"
se convertirá en un "lo callé,
pero mi mirada lo dijo todo".

Porque mi lengua calla
  todo lo que mi piel proclama,
  todo lo que mi cuerpo sabe,
  todo lo que mi mente jamás olvida...

Me habrás callado una batalla
pero jamás ganarás al silencio
la lucha por tu vacío.


jueves, 28 de noviembre de 2019

Escrito - Sin Editar

Pasan las horas;
el reloj se ríe del temblor de mis manos,
los párpados pesan más a cada instante,
la espalda ya no es lo que era…

Subo el brillo y guardo.
Cambio el título,
corrijo una coma…
Y vuelvo a quedarme en blanco.

Se me aceleran los sentidos,
pensando que las horas pasan demasiado rápido,
pero me enfrento una vez más al documento
y no hallo sentido en las palabras.

Me asaltan las dudas; desisto.
Alejo mi alma del texto,
copio datos aleatorios de una página cualquiera,
inserto cita a pie de página:
“aquí cayó otra lágrima,
                   aquí murió el proyecto”


Recuérdenme de nuevo
para qué hacemos esto,
¿por qué luchamos contra el sueño
para seguir perdidos entre datos
que nunca cobrarán sentido?
Si nadie parece querer ayudarnos
a desenredar el ovillo
en este laberinto del minotauro;
en esta búsqueda desesperada
de un título que nos valide
y nos ponga algún cero más en la etiqueta.      


Y quizás así
seguir perdiendo noches,
sin vivir nuestro cuento,
escribiendo otra sinopsis fuera de contexto
que, lo más probable,
es que nadie llegue a leer(nos) nunca.



martes, 5 de noviembre de 2019

Alegato - Sin Editar


Es cierto señoría, ya no quedaban piedras en mi acera, no sé cuándo pasó, las usaban los niños para hacer sus torres y escondites. 

El techo del palacio parece haberse derrumbado, lo admito, fue el peso de los escombros. 

Quizá alguna piedra sí tiramos, quizá entre grito de auxilio y llamadas de socorro se nos escaparan un par de chinas, de esas que nos molestan siempre al caminar encorvados hacia nuestras prisiones selectivas de ocho horas diarias (como mínimo). 

Lo asumo, magistrado, yo estaba allí día a día viendo como crecía su montaña, como se resquebrajaban los cimientos... Tal vez no oyeran mis avisos, puede que no quisieran escucharme o hicieran ver que no entendían mi acento... Ya ve usted, ¿qué tanto se diferenciará del suyo? si sus niños han jugado con los míos en el parque, y ni problema tuvieron para compartir los juguetes. 

Pero eso fue antes, cuando Emma iba a recogerlos y el pequeño Juancho gritaba "mamá" a los cuatro vientos y se sacudía la tierra antes de despedirse de Carlos. Antes de que el señor Santiago nos viera en la acera de enfrente abrazando a nuestro precioso príncipe, todo engalanado con collares y con su vestido favorito, ilusionado por su cumpleaños. 

No quiero pensar mal del caballero, ilustrísima, pero fue desde entonces que Carlos ya no pisa el mismo parque, ni puede volver a abrazar a su Juancho, jugando a las cocinitas en la arena bajo el tobogán. 



Me admitiría culpable si de dejarles ser felices se me acusara. Incluso si me dijera que por mí son menos "machos" y perdieron agresividad. Firmaría mi sentencia ya mismo si se debatiera quién les dejó el maquillaje para decorarse las mejillas... 

Pero, señor juez, no puedo culparme de lo ocurrido con el pequeño Carlos y el señor Santiago. Desconozco los motivos que llevaron al pequeño a hacer aquello, pero creo saberlos bien, y no los encontrarán entre mis paredes. 

Siento que el palacio cayera y se quedase destrozado aquel despacho tan gris, de rojo oscuro y pequeños brillos dorados... Pero perder lo que significaba; ver al niño trotar feliz por la acera hacia mi puerta, sabiendo que lo recibiríamos con los brazos abiertos; escuchar cómo relata contento que su padre ya no lo separará de nosotras, porque se ha cansado de dejar la piedra en su tejado y ya movió ficha; volver a cocinar todos juntos después de tantos años sin verlo y hablar de la chica que le gusta y sus rizos alocados y ver cómo le han sentado los 12 años que tantos enredos le han hecho a mi niño... No, señoría, eso jamás lo sentiré, desmentiré, ni dejaré de valorarle ante nadie que pregunte. 

Entiendo que el señor se enfade al ver que su hijo renuncia a lo que ha querido imponerle... Pero el juicio ha de cambiar de inmediato si pretende recuperar el tiempo perdido.

Así que me dirijo a usted, señor Santiago, ha ignorado muchas veces sus llamadas, pero aún queda una piedra en su tejado... Sé que Carlos estará feliz de explicarle lo que siente, si se para a escucharlo y deja de ponerle etiquetas despreciables a sus sueños... Porque le diré una cosa, si no cesa en su empeño, no dude que le ayudaremos a pegar todas y cada una de ellas, hasta formar unas preciosas alas que lo saquen lejos de su nido con efecto inmediato. 

martes, 15 de octubre de 2019

Indestructible

"You have to be indestructible to do what you love" - Kate Winslet
"Tienes que ser indestructible para hacer lo que amas"
No soy indestructible.
Me rompo, me hago trizas,
me caigo y resquebrajo.
Me derrito y quiebro.
No,
no soy la mujer de acero;
estoy hecha de retazos,
plagada de agujeros,
de faltas, de fallos, de esquirlas cortantes...

Mis huesos tuvieron que soldar
más veces de las que recuerdo,
mi piel se habrá renovado por completo
en los minutos que tarde
en escribir esta declaración.

Lo siento, luchadoras,
pero no,
no es cierto lo que nos dicen,
no tenemos la piel a prueba de balas,
nos dañan todos sus golpes.

Por más que nos protejamos,
aunque nos cubramos de armaduras
y hagamos todos los movimientos correctos...
la lucha es esto.
Es doler y sanar.
Es tocar fondo y remontar el vuelo.
Es recoger las piezas que te quedan
y tirar las que te sobren tras cada derrota.

No somos estatuas de piedra
ajenas al tiempo.
Somos personas que sienten y pesan,
que sufren y mueren.

Ya nos quitamos la venda de mujer florero
no somos porcelana frágil,
pero rompemos
exactamente igual que ellos.

No somos indestructibles
pero tenemos el poder de recomponernos
luchemos por eso,
un día nuestras cicatrices cambiarán el mundo
y después de romper... renaceremos.





lunes, 7 de octubre de 2019

En ruinas

Se nos queman los pulmones,
nos ahogan la pasión,
el corazón nos lo estrangulan...
Ya hasta la razón tiene dudas
de si el hombre es realmente
el animal más sabio del planeta.

El orgullo nos lo pulen
a su imagen y creencia,
mientras meten entre rejas
nuestra libertad de opinión,
de expresión y de ideales.

La famosa ley mordaza
amenaza la revolución,
Quizá puedan cambiar las cosas
los muertos
de tu cuneta sin exhumar.

¡Pero no todo está perdido!
Qué bonita quedó la iglesia
Notre Dame,
quedó de lujo,
fiel símbolo de nuestra Europa...
en ruinas.

Adivinen los bolsillos
que financian esta farsa de la estampita.
¿A qué ingenuo le roban el dinero?

Si hasta en los centros de primaria
tienen mejor ideología
y eso que ya se encargan
de recortar la educación
según sus cortas medidas.

Las noticias ya no sorprenden
no nos asustan las cifras
el dolor siempre a hombros del pueblo
y el asesino
aún viste traje, corbata y camisa.



miércoles, 18 de septiembre de 2019

Microrrelato - Fugaz

Vino con la esperanza en los talones y un par de versos de más en la guantera. Perdida, apagada y confusa, fue haciéndose sendero entre batallas perdidas y acabó sonriéndole a los desconocidos para sobrevivir con su propio olvido. 



viernes, 23 de agosto de 2019

Guerras

Hipocresía, mentira, miedo, violencia...
Las guerras se juegan cada día,
no nos libramos nadie.
Rupturas, enfados, injusticias, penas...
Créeme, no te es ajeno.

Son guerras de patio del colegio,
de oficina, de casa;
son guerras sin armas de fuego,
pero con millones de heridas
por ambas partes.

Locuras, juicios, consumismo, dinero...
Las causas abundan y todas son "buenas".

Pero tú.. ¿qué haces?
y yo ¿cómo me defiendo?
No hay trincheras para el día a día,
no hay chaleco para las balas pronunciadas.

La guerra inunda hasta los lugares prohibidos
se hace hueco en la garganta,
ahoga lágrimas y gritos,
empapa miedos...

No,
no hay nadie ajeno,
las guerras pueblan las rutinas
y, como siempre, nadie gana.



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