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domingo, 16 de junio de 2024

A ti, mi mantra

Te he visto
en el llanto de otros ojos
y me he atado al naufragio, 
sin cuerda de seguridad, sin escape.

He sentido tu abandono,
como la primera vez,
en el dolor de otra piel extraña...
Erizada
por pérdidas atemporales.

He viajado en el tiempo
en lo que dura el juramento que inventamos,
sin saber bien lo que sería...

Con tu voz aún crepitando en mis estribos
he mecido viejos miedos en el mantra.
"Mereces seguir con vida,
te has ganado el tiempo,
vive y volverá la risa"...
y en mis suspiros me permito un
                                         "algún día".

Te he invocado despistada,
acunando otros duelos
y te has hecho viento,
para soplarle al aire las respuestas
y arrancarme del lacrimal este recuerdo.

Así, 
a tu lado sin saberlo... 
Hemos vuelto a reír 
por ti, por ellas,
aprendiendo a ser un todo sin mitades huecas,
pese a la falta...

Resulta que al final
no se nos estaba dando mal del todo
seguir siendo, 
tan solo eso.

Y volverá la risa,
y ganaremos el tiempo,
y os mantendremos con vida 
tan solo... Viviendo.



lunes, 4 de julio de 2022

A veces

A veces,
tengo miedo de jugar con tus trazos
y que mi memoria,
en un fallo de cálculos,
te desdibuje para siempre
sin vuelta atrás.

A veces,
me asusta aferrarme a tu idea
y que nada más consiga nunca enamorarme.
Pues parece que el mundo jamás será tan feliz
como tú lo pintaste;
que la risa no vibrará igual ni llenará tanto el aire
como me enseñaste a cantarla.

A veces,
me encuentro perdida en los recuerdos,
sin mapa para viajar por los rincones
de esa sociedad que creamos
a medio camino entre nuestros ideales
y aquellas pasiones incendiarias…
Pero hoy no es más que una ciudad fantasma.

Y tiemblo en la contradicción de mi cabeza,
pues temo no poder borrar tu imagen
tanto como perderla.

A veces,
siento que llegaste tan hondo,
que te colaste tan dentro…
que hay noches que eres tú quien pasea mi cuerpo,
que son tus sueños los que me empujan,
que son tus metas las que lucho por alcanzar.
Tal vez, para verte un día más en el destino.

Y es que
cuando mi mundo era ruinas y mar de naufragios,
me dejaste anudarme a tus redes y trepar a tu balsa.
Pero ahora que no son ya tuyas las tablas
ahora que debo remar por mí misma...
ya no sé siquiera
si estoy en las mismas aguas.

Imagen de Flickr subida por Florida Sea Grant


viernes, 21 de mayo de 2021

Esencia de siempreviva

En su voz,
me quedo en la cornisa de su voz.
Allí donde no llegue le ruido,
donde se centran los secretos...
Entre lo dicho y lo vivido.

Me quedo en el sabor de las sonrisas,
oculta entre los labios,
ocupa en sus cantares,
siempreviva
    en nuestro jardín de rosales.

Me hago trinchera,
refugio en sus papilas,
cerca de los besos
que aún le queda por dar. 

Decreto santuario.

Que el mundo pare si es que gira
y se apaguen los mañanas.

O que el pasado calle.

Que me escupa en mentiras,
y me aleje de su verso en un susurro. 
Que sane su recuerdo
y el salitre de sus ojos ahogue las heridas. 

En mi voz,
me mudo a los pliegues de mi voz.
Allí donde el deseo quemó los planes,
donde saltaron los puntos,
donde dolió la risa...

Regreso 
a la última repisa,
junto al grito desgarrado de otra vida.

Recupero mi canción.

Quizá algún día, 
el aire y el vacío
compartamos melodía. 

De momento 
abandono tus labios,
a ver si el tiempo,
la brisa,
los kilómetros...
el adiós,
te cicatrizan. 



lunes, 30 de noviembre de 2020

No-viembre

Al fin se acaba noviembre.
Las lluvias de dentro
salen al mundo
y el miedo, 
la rabia, 
el recuerdo
se quedan pegados al calendario,
esperando a que pasen las hojas.

Se queda conmigo la escarcha,
el pecho vacío maldito de culpa,
la espalda encorvada,
              cargada de olvido..

Al fin se acaba noviembre.
Mes de despedidas, 
de falta, 
de viejas lunas...

Tus días se apagan
y yo enciendo mis horas.
Diciembre este año
no me encuentra a solas.



lunes, 16 de noviembre de 2020

Esencia

Un día más,
una razón de peso,
un último beso con sabor a olvido.

Si algo le pido al frío
es que acalle las ascuas de tu fuego.
Que no arda tu nombre en mi pecho
que no exhalen tu aire mis pulmones.

Una vez más mis pesadillas
rugen furiosas tu nombre en mis desvelos.
Como un secreto y su ponzoña,
los restos de tu memoria juegan con mis sentidos.

Alguien ríe mis lágrimas
nubla nuestros acuerdos,
y yo enmascaro el miedo de perderme
en un tenue echar de menos.

No hay mes que no lleve tu esencia
ni luna que no calce tu mirada,
pero sigo sin encontrar palabras de despedida
cuando tu atardecer jamás avisó esta nada.



domingo, 4 de octubre de 2020

Luchas de Octubre

Desaparecer,
desdibujar las huellas de mi piel
y volar bien lejos.

Huir a ciegas
y sin rumbo,
con el corazón mudo
y el cerebro hueco. 

Romperse en pedazos,
borrar el boceto,
salirse del cuadro
y tirar los pinceles...

Vivir por inercia...

O, si todo falla,
encontrar la ruta alternativa
en aquel túnel
sin final iluminado.














Tal día como hoy hace 5 años, ya dolían los meses fríos. 
Se acercaba el sonido del vacío y salían versos de lucha.

sábado, 4 de julio de 2020

Nana

Tarareando las canciones
del mar donde conocí la risa,
cualquier tejado es refugio,
cualquier refugio, morada,
cualquier morada mi sitio
si el viento aviva las aguas.

Que allá donde el horizonte llegue
un día se extiendas mis alas,
para poder enseñarte
que tan solo un río nos separa.


miércoles, 27 de mayo de 2020

Marea - Sin remite ni destinatario

Te he leído en sueños las cartas que jamás te mandé. 

Escuché en tu voz las respuestas que no te di opción a pensarte. 
Saboreé la sal de mis párpados caídos cuando desapareciste sin decir adiós. 
Me abracé a la falta en mi pecho, mucho antes de saberte lejos de mí, lejos del mundo en tu viaje sin regreso. 

En mi cabeza sólo queda ya el brillo de nuestros segundos gastados, de los sentimientos vividos, de los cartuchos quemados... 
El fuego que encendiste en mi hoguera, que hoy solo deja cenizas que me alivian el alma en las inundaciones, es la muestra más viva del ardor de tus besos, del color de tu pelo en los días de lluvia, cuando ni el sol combatía tu risa como foco de luz de mi cielo. 

Me aferro al regalo de tu negro carbón, cuando a media sonrisa bailaban las letras y entre idiomas ocultos, mezclabas mensajes, porque no había lengua, ni viva ni muerta, que te diera las palabras que necesitabas para describir nuestro encuentro.

Un amor, en cualquier dialecto prohibido, que arrasó fronteras y me enseñó de cero. 
Una dependencia libre y sin barreras, un atarme a tu cintura en una pasión sin límite de cuerpos. 
Un bailar de corazones. 
Un querer a ciencia cierta, apostando el yo en tu sonrisa, ganando en nuestro singular a medias.
Una relación sincera.  
Un futuro clandestino.

Tu nombre, aún hoy, sigue dándome fuerzas, porque antes de ser silencio, fuimos marea. 
Te recordaré en oleadas, te querré con la luna y jamás te irás del todo, pese a plegar tus aguas para cederme arena.


miércoles, 13 de mayo de 2020

Sin rival

De todas las promesas que incumplí,
olvidarte
siempre fue mi favorita.

De las normas que rompimos,
el silencio
fue la que nunca lamenté.

De aquello de lo que me hiciste experta,
dormir sin ti
sigue siendo mi asignatura pendiente.

De todos tus miedos,
de todos mis males,
de todas nuestras pesadillas,
este presente
te juro que no tiene rivales.



domingo, 16 de febrero de 2020

Contraluz

Te diluyes,
te evaporas,
te deshaces en mi mente,
o tal vez sea sólo que te olvido.

Vuelve el miedo a mis memorias,
al pensar que ya no tengo tan siquiera
el eco de tu nombre en los oídos,
el recuerdo de tu piel color caliza,
tu sombra en la madrugada borrosa
              donde di mi primer beso...

No sé si fueron tus labios,
si sabían a esperanza o a delirio,
si fui yo quien se abrazó a tu cintura
o tus manos, resbalando por mis hombros,
los que me unieron a tu olor
                                   por otra vida.

He perdido la ilusión de tu mirada,
tengo el sabor en la lengua
de todas las fantasías apalabradas,
pero no guarda imagen alguna
mi migraña indefinida,
y si trato de reencontrarme en tu figura
siempre llega el miedo a contraluz
tapando todos los rasgos
                          ajenos a tu sonrisa.


jueves, 26 de diciembre de 2019

Tú, en plural

Ya no sé cómo es mi fuerza sin tu voz,
no sé cómo puedo despertar sin ti...
Ahora que el viento se ha hecho nubarrón,
vuelvo a esconderme entre las promesas
que dejaste sin cumplir.

Regresa el dolor en su aniversario,
duele la piel sin tu calor,
este mes tiene un sabor amargo
y, sin embargo,
a veces pienso que lo invoca el corazón.

Ya solo vuelves a buscarme ahora
entre derrota, veneno y compasión.
Tu piel de sal sobre mi herida abierta
y yo sin poder dejarte
de acariciar.

Lloraré tu adiós toda la vida,
pero un día al año regresas,
doliendo siempre un poco más,
recordándome que el miedo
fue perderte y olvidarme del plural.


lunes, 18 de noviembre de 2019

Mi fantasma

Hoy te he visto en su mirada;
ese calor, que sólo desprendían tus ojos tras un beso,
recorre toda su piel, sin carga,
destrozándome al tacto.

Hoy te he sentido en sus caricias,
respirado en sus bostezos,
y me he encontrado a mi yo de aquel entonces...

Me he mirado sentir, de lejos,
aferrándome a tus labios sin escudos,
dándome sin miedo a tu utopía.
Y te he entendido en tensión en pie de huida.

He podido seguir tu mirada,
comprobando el riesgo,
tomando las precauciones que yo jamás comprendí.
He aprendido que así creías protegerme,
y he visto la ironía del déjà-vu.

Me veo hoy aquí, en la intemperie,
comprendiendo que tu entrega fue absurda,
que te diste sin consecuencias,
que fue en vano tu derrota...
y, con ella, la mía.

Que pasa el tiempo y nada cambia.
Yo tan ingenua como antes
y el mundo tan gris como esa noche.

Ojalá no tuviera en su mirada
el hueco eco de tu voz
gritando alerta.

lunes, 21 de octubre de 2019

Tu culpa y mi vida (y al revés)

He aprendido a vivir sin escudos,
a dejarme la piel en las calles...

Rompimos todos los esquemas,
hablamos idiomas prohibidos,
quisimos sin perder el miedo.
Quizá fuimos jóvenes
tan sólo una vez.

Nos hicimos promesas de cuento
que nunca llegamos a cumplir.
Te despediste soltando unos besos
que, según cuentan, jamás recibí...

Lloraron las calles tu nombre,
te sentí en las yemas de mis dedos
con cada caída, con cada desierto
de tus besos olvidados en otros labios,
irónicamente, más tiernos.

Quisimos querernos sin reglas
pero nos adivinaron las trampas
y en la siguiente esquina
nos quitaron los juegos...

Yo me vestí de rebelde sin causa
mientras vibraba de valor tu huida.

Llegaron las máscaras y los cantares,
el eco retumbando en los callejones
"todo esto es culpa mía".

Me pegaron la cabeza al suelo,
ignoraron mi mirada perdida;
vacía de todo lo que te recordara,
atada solamente a la herida del pecho
que rasgó vientre, mente y moral
con el filo bañado en sal,
como guinda de plata de esta cruel mentira.

Resucité de tu cárcel de amor imposible,
me llevé la culpa a la espalda,
el pesar en los pies, cansados de seguirte.

Hice las paces con quien fuiste
y me dejé ser sin ti una madrugada al mes.

Reinventé rascacielos en este nosotras sin vida.
en este hablarte en pasado,
sintiendo el pecho arder.

Conquisté el futuro que me prometiste;
aprendí a vivir sin tu guía,
sin tu inestimable apoyo en cada reto,
me hice de hielo por fuera y por dentro
porque pensé
que sólo contigo ardería...

Hoy anhelo el recuerdo de tu furia,
porque al fin comprendo tu última canción...
fue tu vida, por la mía.

Ahora viviré por ti en nuestros espejos,
para quererme en tus ojos
cada día.


miércoles, 9 de octubre de 2019

Sencillo

Me gustaba sonreír sobre tus ojeras cansadas. Acariciar aquella cicatriz tallada en tu clavícula el día que al fin te perdonaste. Solía revolverte el pelo justo cuando salías empapada de la ducha, diciendo que se te empezaban a notar los años. Teníamos manías increíbles que nadie entendería; nos pasábamos horas en silencio, hablando sin que el mundo lo supiera. 

Te gustaba hacerme cosquillas en cuanto entraba por la puerta. Abrazarme por la espalda si lograbas atrapar mis manos junto al pecho y dejar caer tu peso en el hueco de mi cuello. Solías hacerme bailar en tu salón, cuando decía que no estaba hecha para la música. Teníamos manías inigualables, de esas que quizá nadie entendiera; nos quitábamos de los labios los defectos ajenos, limpiando la mirada ante el espejo. 

Hicimos un pacto sencillo, estaríamos siempre que el frío nos llamase, para acariciar los miedos y repararnos las alas si no llegábamos solas a cada articulación dolorida.

Nos prometimos el cielo a nuestro ritmo, sin presiones, compartiendo los senderos que cruzaban nuestros caminos. 

Entendimos que el amor era una aventura constantemente en movimiento, y así latimos junto ella cuerpo a cuerpo.  


lunes, 23 de septiembre de 2019

En renglones torcidos

Se me torcían los renglones siempre que intentaba dibujarte. Me temblaba la línea en tu boca, perdía definición tu mirada... se intensificaba tu ausencia en cada línea curva que el lápiz se negaba a trazar. Tu boceto se me escapaba entre los dedos, mientras tu pelo rebelde jugaba con las líneas difuminadas de mi memoria y me enredaba en el brillo de tu melena despeinada.

Al vaivén del tren que no cogiste, arrancaba las hojas de mi diario donde no podía dibujarte y con ellas resquebrajaba mi mente, perdiendo el matiz de tus lunares tímidos o la posición exacta de tu ceja levantada al mirar embelesada el cielo de algún parque atardeciendo.

Mis pinceles se trenzaron y no quisieron ya mojarse en el salitre de tu añoranza, pero su silueta aún me recuerda tus desvelos, abrazada a la almohada para no despertarme, sin saber que eras mi lienzo favorito, aunque nunca cupiste en un cuadro.

Ningún pintor sabrá jamás qué patrón esconde la paleta de tu risa, ¿cómo iba a descubrirlo yo, que solo te tuve unos meses en sueños y nueve años en la memoria?

No dejaste ningún rasguño que supiera a tus besos, ni una triste caricatura de tamaño carnet donde reposar la imagen que se coló en mi cristalino...

Tú que juraste dejar marcado tu reflejo en el espejo del salón, que tenías el don de aguantar en un cualquier cristal sin mácula mi verso.. Tú que prometiste quedarte y no faltar, siendo siempre la primera en la guarida, a la espera de esa visita que sabías que haría aunque dijera que hoy no...

Faltaste a todas tus promesas menos una, y es que no te encuentran mis bolígrafos y pinceles, no te describen mis líneas y no apareces ya entre renglones... Pero jamás dejarás París vacío de tu paso, porque cada luna llena que ilumina la Torre Eiffel, se posa en tu obra maestra y el mundo te contempla sin saberlo, te alaba sin mirarte y se hacen canciones de amor en tu penumbra.

Y me pregunto si fui la única a quien volviste loca o quedan aún artistas tratando de encontrarte entre los barrotes fríos de aquella ilusión óptica donde conseguiste hacer refugio en cada tormenta.



lunes, 16 de septiembre de 2019

Entre los pliegues

Cada vez que miraba aquel hueco en la pared,
veía su sombra reflejada en el pasado,
los años perdidos contemplando lo que pudo ser,
el reloj de cuco riéndole los silencios callados...

Cada vez que abría las ventanas,
levantaba el polvo de la ausencia,
el recuerdo maldito de un fantasma ajeno.

Dejó de entreabrir las persianas, para no dejar pasar la luz.
Apagó las velas del altar que nunca quiso que construyeran
y habría desenterrado sus cenizas de haber encontrado el cementerio 
entre las esquelas polvorientas del viejo mueble del salón.

Abandonó la casa sin recoger su maleta,
sabiendo que allí no había nada más que un rancio perfume.
Rompió los pobres lazos que aún la unían a su nombre...

Hizo todo lo imposible por empujarse a avanzar
y seguir haciendo camino, pese a no haber vuelto a ver el norte. 
Pero no pudo olvidar su tiempo infinito
entre las paredes malva de su piso piloto.

En sueños aún enciende las luces de la habitación del fondo,
recoloca los cojines del sofá con un té caliente en las manos
y escucha atenta cómo se abre la puerta cuando ella vuelve del trabajo
para lanzarse a sus brazos y apagar el mundo por un segundo.

Y aunque ya nadie recuerda que solía oler distinto,
ella guarda su tacto entre los pliegues de sus párpados,
para recordar las promesas que se hicieron a oscuras
sin importar el tiempo que pase
o la pena que trate de posarse en sus lagrimales. 


domingo, 28 de julio de 2019

En su nombre

Y de pronto el cielo se tiñó de nombres. 

Cada estrella acogió unos ojos, que brillaron como siempre y buscaron ávidos el guiño de ese polo opuesto que les llamaba día y noche. 

Notando el creciente cosquilleo, el frenesí que tiraba de mi cuerpo desde el pecho... fijé la vista al suelo, en un punto fijo entre las baldosas grises de esta ciudad desierta. 

Me anclé en semejante pose defensiva con las fuerzas temblando, pero inagotables. 

El viento trajo tu voz como un suspiro seco y sólo quedó una luz, ardiente y segura sobre mis miedos.

Sólo tú en el horizonte. Sólo tú entre nubes tiernas y rocío...

Pero contuve el aliento una vez más, e hice, a trompicones, oídos sordos ante el llanto de mis ganas, que bajo piel recitaban tu nombre como un mantra infinito.

Tu esencia enfermiza, de flores silvestres, tiñó el primer rayo de sol de la mañana... 

Cerré los ojos y de inmediato entré en tan aprendida guardia, negándome a regar tu huida y ahogándome en tu marcha.

No, no admití derrota, no lloré tu falta... 

Pero te perdí entre miles de luciérnagas con prisas, que hallaron su camino cruzado y emprendieron rumbo a su infinito. 

Y apagué tu contraluz grisáceo... rompiéndome de ti...















Hoy la aurora vuelve a teñirse de nombres. 

Hoy son mis ojos quienes te buscan en el brillo de otros cielos, sin encontrar descanso en el abismo de mi polo opuesto. Y sigo sin alcanzar tu ausencia. 

Hoy mis luciérnagas vagan sin rumbo, por tiempo atrás... por aquella noche...

Porque elegí forzarme a mirar al suelo. Porque te perdí entre nombres. 

Porque las estrellas ya no brillan con tus ojos.

jueves, 6 de junio de 2019

You saw the magic

Hace un par de días subí Rusty Girl y es una poesía especial para mí, porque tiene canción (también en inglés), que escribí prácticamente a la vez. Por suerte para vuestros oídos, por aquí subo sólo la letra, que cantar no es lo mío. Espero que os guste =)


YOU SAW THE MAGIC
You saw on me the magic
You made me believe on it
You saw on me some power
You pushed me to believe on me

You were the one who gave me presence
Who made me be the one I am today
You taught me life was not always this easy
You saw on me the magic you believed in.

My asteroid was crashing
But you were there for me
No words, no tears, no judging
Two hearts bumping the same dream.

Feeling free on our disasters
Never giving up so quick
You the best mentor on my madness
I’ll always thank you a world for this

You were the one who gave me presence
Who made me be the one I am today
You taught me life was not always this easy
You saw on me the magic you believed in.

You’ve always been into warriors
Dragons worked better for me
So we made war on our canons
And we fought for our peace

Now we don’t really chat that often
We grew up separately
But don’t dare to think a minute
You cannot count on me.

You were the one who gave me presence
Who made me be the one I am today
You taught me life was not always this easy
You saw on me the magic you believed in.

You were the one who gave me presence
Who made me be the one I am today
You taught me life was not always this easy
You saw on me the magic you believed in...
You saw on me the magic you believed in
You saw on me the magic to believe on me


miércoles, 29 de mayo de 2019

Rusty girl

If I ever conquered that island
and I didn't sink,
If I ever learnt and kept dreaming,
If I ever grew and turned up to be me,

If I kept on swimming till I reach the great ocean
and I fought my demons till I win…

Rusty girl,
you were there to believe.

If I ever moved on
and survive on this landscape,
if I came out to myself and feel proud on my feet,
if ever I loved again,

Rusty girl,
you were there to teach.

If you were not in my life
would I even exist?
We both know the answer,
don’t we?














For my Rusty girl, thanks for "just" let it be. 

jueves, 14 de marzo de 2019

Perfilarnos

Quizás un día el viento te devuelva,
y recuperen sus pétalos las margaritas.
Pero hasta que ese momento llegue,
Te espero en mi cuaderno de viaje,
aquí entre los versos perdidos.
Como siempre, compañera.

Hoy me siento a perfilarte,
y esta vez, prometo escribirte sincera:
Ojalá….
ojalá no dolieras.

Ojalá el vacío que dejaste
se hubiera ido contigo
y cada página en blanco
no fuera
otro agujero negro donde buscarte,
sin suerte.

Ojalá cerrar los ojos no te trajera de vuelta,
sin poderte lavar las penas
o marcharnos tan lejos como el mar nos llevase.

Y ojalá París…
Y ojalá cualquiera…

Ojalá mis vientos olvidasen tu perfume.
Si tan si quiera un día
no entrara tu nombre en mis labios
o mis manos perdieran tu tacto,
para no engalanarse con tus guantes de ausencia.

Tú y yo,
dos locas que aprendieron sus idiomas a medias
y lograron dar la vuelta al diccionario.
Nosotras que creamos mitos y leyendas,
y surfeamos el éxtasis sin horizonte a la vista…
Te perdiste en los plurales
y contigo se fueron todos los términos.

Rompiste el pacto, sin previo aviso.
Así, la vida perdió el sentido
y tú y yo, el conocimiento.


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