Porque hay aviones
a los que les sobran ventanas,
pues entre lágrimas
no hay quien disfrute de las nubes.
Porque hay sonrisas
que se tiñen, veloces, de falsas
cuando es un extraño quien pregunta
“¿está usted bien, señorita?”.
Porque no hay sensación igual
a la de abrazar el propio abrigo
– ocultando la cara –
al mirar cómo el mundo a tus pies se abre,
se hace pequeño y se encoge,
al ritmo de una música lenta y pausada
que ya se encarga de acelerar tu corazón,
en un ataque de nervios,
con un grito desesperado
de “quiero volver a casa”.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
domingo, 16 de octubre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Lo más leído
-
Aun sonrío al recordar aquella tarde reanimando mariposas, y reconstruyendo hormigueros que habían destrozao’ las gotas. Pega...
-
Hoy vuelve la nostalgia y solo quedan huellas borradas en la nieve. Tus suspiros rompen silencios eternos, mis miradas traspasan ...
-
Me decepcionó volver y ver en aquel rincón la llama que avivamos. Esa que ahora extinta, en vez de dar calor nos ahuma. Y axfisi...
-
Cuando nos roban el nombre y nos ennegrecen el canto. Cuando se apropian del verso afilado y le pintan mentiras de mesa de instituto. Cu...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo: