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viernes, 20 de octubre de 2023

Laky

El día que faltes,
que no respires a mis pies ni robes migas bajo la mesa.
Cuando no haya pisadas, trayendo a casa el barro del parque,
y no se escuche el cuenco chapoteando en la cocina...

Saldré a visitar tus paseos
y revisaré miles de fotos donde sonreías.
Te recordaremos corriendo tras los galgos
y huyendo de los ríos.
Podré llevarte al fin conmigo a cualquier parte.

El día que te marches,
entenderé que vivimos el regalo de tu vida
y de tus trastadas.
Reiremos todas tus aventuras.
Te reunirás con Naga, con Abby
y con alguno más que aún no conocimos…
Llevarás, en ese corazón gigante, cada uno de nuestros mimos
y volveremos a aullar contigo.

Mi perrito viejo.
Mi cachorro eterno.
Mi Laky,
sigue disfrutando al sol en el camino.

Cuando te marches,
te lo aseguro,
nos tendrás contigo.




Esta vez vamos con algo muy personal, porque este pequeñín es parte de la familia y lo será siempre. Te queremos, bichín.

jueves, 2 de enero de 2020

Preguntas

De pequeña preguntaba tonterías,
de esas que sólo importan a los niños 
y a los locos.

Entre risas y sin pararse a pensarlo,
me callaban con otro cuento bonito 
y algo de chocolate...

Unos años más tarde, 
me llegó el mejor regalo que he tenido nunca;
un hada de bata blanca y seudónimo simpático
dejó en mis manos un poder 
con grandes responsabilidades.

Así aprendimos a escribir,
me enseñaron a leer e imaginar,
nos animaron a soñar y reír a carcajadas.

Empecé a encontrar historias 
en los lugares más recónditos,
a reordenar mi diccionario 
para inventar nuevas palabras
y a manchar de chocolate todos los libros,
porque ya no había forma de callarme.

Ahora hablaban mis manos 
más alto que cuando era niña
y volvieron las preguntas en cascada,
como quien rompe una presa 
y espera con ansia el chaparrón.

Me dijeron que escribiera las respuestas,
que no dejara de buscar relaciones magia-efecto;
despertaron mi cerebro dormido
y dieron vida a los dragones de todos mis cuadernos.

Cuando creí hacerme grande,
dejé de preguntar porqué brilla la luna,
descubrí que el diccionario está pasado de moda,
me mordí la lengua en demasiadas ocasiones,
y escondí las alas de mis compañeros, 
por precaución.

Pero no os dejéis engañar por mi portada,
no he olvidado ninguna de las preguntas
a la espera
de que un día os dejéis de cuentos y chocolates
y, al fin, deis con mi respuesta.



martes, 5 de noviembre de 2019

Alegato - Sin Editar


Es cierto señoría, ya no quedaban piedras en mi acera, no sé cuándo pasó, las usaban los niños para hacer sus torres y escondites. 

El techo del palacio parece haberse derrumbado, lo admito, fue el peso de los escombros. 

Quizá alguna piedra sí tiramos, quizá entre grito de auxilio y llamadas de socorro se nos escaparan un par de chinas, de esas que nos molestan siempre al caminar encorvados hacia nuestras prisiones selectivas de ocho horas diarias (como mínimo). 

Lo asumo, magistrado, yo estaba allí día a día viendo como crecía su montaña, como se resquebrajaban los cimientos... Tal vez no oyeran mis avisos, puede que no quisieran escucharme o hicieran ver que no entendían mi acento... Ya ve usted, ¿qué tanto se diferenciará del suyo? si sus niños han jugado con los míos en el parque, y ni problema tuvieron para compartir los juguetes. 

Pero eso fue antes, cuando Emma iba a recogerlos y el pequeño Juancho gritaba "mamá" a los cuatro vientos y se sacudía la tierra antes de despedirse de Carlos. Antes de que el señor Santiago nos viera en la acera de enfrente abrazando a nuestro precioso príncipe, todo engalanado con collares y con su vestido favorito, ilusionado por su cumpleaños. 

No quiero pensar mal del caballero, ilustrísima, pero fue desde entonces que Carlos ya no pisa el mismo parque, ni puede volver a abrazar a su Juancho, jugando a las cocinitas en la arena bajo el tobogán. 



Me admitiría culpable si de dejarles ser felices se me acusara. Incluso si me dijera que por mí son menos "machos" y perdieron agresividad. Firmaría mi sentencia ya mismo si se debatiera quién les dejó el maquillaje para decorarse las mejillas... 

Pero, señor juez, no puedo culparme de lo ocurrido con el pequeño Carlos y el señor Santiago. Desconozco los motivos que llevaron al pequeño a hacer aquello, pero creo saberlos bien, y no los encontrarán entre mis paredes. 

Siento que el palacio cayera y se quedase destrozado aquel despacho tan gris, de rojo oscuro y pequeños brillos dorados... Pero perder lo que significaba; ver al niño trotar feliz por la acera hacia mi puerta, sabiendo que lo recibiríamos con los brazos abiertos; escuchar cómo relata contento que su padre ya no lo separará de nosotras, porque se ha cansado de dejar la piedra en su tejado y ya movió ficha; volver a cocinar todos juntos después de tantos años sin verlo y hablar de la chica que le gusta y sus rizos alocados y ver cómo le han sentado los 12 años que tantos enredos le han hecho a mi niño... No, señoría, eso jamás lo sentiré, desmentiré, ni dejaré de valorarle ante nadie que pregunte. 

Entiendo que el señor se enfade al ver que su hijo renuncia a lo que ha querido imponerle... Pero el juicio ha de cambiar de inmediato si pretende recuperar el tiempo perdido.

Así que me dirijo a usted, señor Santiago, ha ignorado muchas veces sus llamadas, pero aún queda una piedra en su tejado... Sé que Carlos estará feliz de explicarle lo que siente, si se para a escucharlo y deja de ponerle etiquetas despreciables a sus sueños... Porque le diré una cosa, si no cesa en su empeño, no dude que le ayudaremos a pegar todas y cada una de ellas, hasta formar unas preciosas alas que lo saquen lejos de su nido con efecto inmediato. 

lunes, 12 de agosto de 2019

Hogar

Sentir tu cuerpo temblar a dos palmos de mis manos,
abrazarme al hueco donde encajo en tu espalda,
descansar los labios, sin más, sobre tu piel desnuda
y sentirte descansar, respirando al ritmo de mi pecho.

Despertar horas más tarde, aún atada a tu cintura,
retozar unos minutos entre el sabor de tus bostezos,
susurrarnos algún secreto a voces entre sueño y sueño
y saberte hogar, siendo futuro.

Ser en tu mano y tu silencio,
en tu risa y tu presencia
la mejor versión del paraíso que podría dibujarse.

Hablar sin voz y querer sin prisa,
entendernos con poco más que una mirada…

No es hogar la cama en que dormimos,
sino la piel que abrazo a diario entre las sábanas.


miércoles, 29 de mayo de 2019

Rusty girl

If I ever conquered that island
and I didn't sink,
If I ever learnt and kept dreaming,
If I ever grew and turned up to be me,

If I kept on swimming till I reach the great ocean
and I fought my demons till I win…

Rusty girl,
you were there to believe.

If I ever moved on
and survive on this landscape,
if I came out to myself and feel proud on my feet,
if ever I loved again,

Rusty girl,
you were there to teach.

If you were not in my life
would I even exist?
We both know the answer,
don’t we?














For my Rusty girl, thanks for "just" let it be. 

domingo, 10 de febrero de 2019

Perfecto

Hoy me quiero perfecta.
con mis errores,
con mi pasado,
con las marcas de su piel aún en mis sueños...
Eso, perfecta.

Hoy me quiero con las ganas de su risa:
soñadora.
Hoy no soy sólo mujer...
pero me siento más mujer que nunca.

Hoy, por primera vez en meses,
he cogido en brazos mi miedo más tangible,
mi temor más "a la vista"
y, entre sus manos diminutas,
ha tejido mi cielo.

Mi niño, mi pequeño, mi mayor tesoro,
tú naciste sin padre,
que nadie jamás te quite eso.
Tienes sus ojos verdes, sí,
pero lo demás
es todo nuestro.


domingo, 2 de abril de 2017

Ohana

Se disfrazó de luz
y vino a verme a mi ventana,
a cambiar colores
y pintar mis días.

Se hizo un hueco
en la esquina de mi espejo
para verme amanecer
hasta a distancia.

Se coló en mis oídos
como la más bella canción,
y apareció
en cada acorde de guitarra.

Se volvió cristal
por probar mis labios,
primavera
para regalarnos flores...

Se hizo pixel,
información eterna en mi disco duro,
alegría en la pantalla
calor real entre tanto plástico.

Me siguió en el laberinto
y se hizo Luna
para ver juntas las estrellas
a solas.

Y de vuelta al aeropuerto,
se hace hogar para mis sueños,
futuro para mis pasiones,
paz para mis miedos.




domingo, 16 de octubre de 2016

¡Alto el vuelo!

Porque hay aviones
a los que les sobran ventanas,
pues entre lágrimas
no hay quien disfrute de las nubes.

Porque hay sonrisas
que se tiñen, veloces, de falsas
cuando es un extraño quien pregunta
“¿está usted bien, señorita?”.

Porque no hay sensación igual
a la de abrazar el propio abrigo
– ocultando la cara –
al mirar cómo el mundo a tus pies se abre,
se hace pequeño y se encoge,
al ritmo de una música lenta y pausada
que ya se encarga de acelerar tu corazón,
en un ataque de nervios,
con un grito desesperado
de “quiero volver a casa”.




sábado, 29 de agosto de 2015

¿Qué no daría... por ella? - #Versato



¿Qué no daría
a su mirada limpia y clara?
A esos ojos
que apenas empezaron a ver el mundo
y no saben aún de sus maldades.

Ella mira y ve paisajes,
dragones,
hadas,
diamantes...
Juega a hacer castillos de arena
sin saber si durarán más los de aire.
 
¿Qué no daría
a sus manos ceniza?
plagadas de sueños,
vacías de nada.

Si es que la miro
y veo el mundo
abriéndose a su paso.
Y en sus retinas
el brillo de esa vida
que aún no se ha planteado.

¿Qué no daría
a sus palabras dulces?
esas caricias de color
que pintan de esperanza mis madrugadas

Ella mira y ve la magia,
ella mira y ve la alegría…

Ella
simplemente mira;
sin darse cuenta
de que se ha convertido
en lo más importante de mi vida.

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