Vine con la sensación de estar huyendo
y al mirar atrás no he visto ni un solo monstruo,
las piedras del camino no parecen haberse movido demasiado
y nadie ha delineado de blanco aún ningún escombro…
Volé lejos de casa, hacia lo desconocido,
y los nervios me impidieron ver sobre las nubes
aquel cartel de “ten cuidado”…
Los kilómetros son armas de doble filo,
eso no me lo habían advertido en el colegio,
quizá sí lo hicieran sus ojos
aquella extraña última noche…
Hoy, barajando minutos, segundos y despedidas,
intercambiando miradas por horas de sueño,
soñando presentes de otras dimensiones…
Hoy, apurando las migas del sabor a casa,
cambiando las gafas por ver desde otros ojos,
tarareando las nanas que me cantaban de niña…
Hoy, siendo la misma que hace siete meses,
echo atrás la vista
y veo que el camino,
empezó mucho antes de que nos diéramos cuenta.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
domingo, 15 de enero de 2017
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