Hoy te he visto en su mirada;
ese calor, que sólo desprendían tus ojos tras un beso,
recorre toda su piel, sin carga,
destrozándome al tacto.
Hoy te he sentido en sus caricias,
respirado en sus bostezos,
y me he encontrado a mi yo de aquel entonces...
Me he mirado sentir, de lejos,
aferrándome a tus labios sin escudos,
dándome sin miedo a tu utopía.
Y te he entendido en tensión en pie de huida.
He podido seguir tu mirada,
comprobando el riesgo,
tomando las precauciones que yo jamás comprendí.
He aprendido que así creías protegerme,
y he visto la ironía del déjà-vu.
Me veo hoy aquí, en la intemperie,
comprendiendo que tu entrega fue absurda,
que te diste sin consecuencias,
que fue en vano tu derrota...
y, con ella, la mía.
Que pasa el tiempo y nada cambia.
Yo tan ingenua como antes
y el mundo tan gris como esa noche.
Ojalá no tuviera en su mirada
el hueco eco de tu voz
gritando alerta.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
lunes, 18 de noviembre de 2019
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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo: