jueves, 25 de diciembre de 2014

#Versato

Y, ya que he hecho spam de versato (jejejejejeje), os presento mi primera aportación:
(Cada semana se propone una imagen y todos hacemos un poema con lo que nos sugiera, este es el mío) 
Espero que os guste =)

Te recomiendo... Especial #Versato

Hace mucho que no hago uno de estos, así que lo voy a dedicar íntegramente a mis compañerxs de VERSATO

Twitter: @VersatoPoesia
Facebook: PoesiaVersato


Esta es una iniciativa para retomar la poesía, yo me he unido hace muy poco, ¡pero ya me tienen enganchadísima con lo bien que escriben! 
Os dejo los blogs de alguno de ellos (porque seguro que se me olvida alguno con la cabeza que tengo) y espero que os gusten tanto como a mí:


Si me dejo alguno, lo añado en otro "te recomiendo" ^^ 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

La historia de Gaia


Por alguna razón, un tonto decidió hace tiempo, que los cuentos solo podían contarse a los niños; que la magia de que te lean un cuento, se perdía con los años, que de mayores ya no creemos en dragones y castillos… ¡Tonto!

Yo creo que los cuentos deberían ser para todos, así que este cuento te lo dedico A TI
  

LA HISTORIA DE GAIA

¿Que quién es Gaia? Una chica cualquiera; con sus grandes virtudes y sus pequeños defectos, como todos.

¿Qué le hace especial? Bueno… será mejor que te lo cuente desde el principio:

Todo empezó hace muchos años, cuando Gaia no era más que una niña que paseaba por el bosque de camino a casa. Allí se encontró con Romi, la que tiempo después sería su mejor amiga.

Romi no era como las demás chicas que Gaia conocía, tenía algo que le hacía diferente... No era algo físico, porque físicamente era normal. Era, más bien, la forma en la que trataba a Gaia:

       Se cogían de la mano

       Se miraban a los ojos

       Podían pasarse horas hablando, sin aburrirse

A Gaia le encantaba estar con Romi. Con Romi, a solas. Esa era su tarde perfecta, daba igual qué hicieran; si estaba con Romi, no sabía por qué, pero sonreía…

Pasaron los años, Romi y Gaia ya eran adolescentes, y llegaba la hora de ¡la Universidad!

- ¿Volverás en vacaciones?
- Y siempre que pueda
- ¿Te acordarás de mí?
- ¿Cómo podría no hacerlo?

Se despidieron y Gaia dio media vuelta, soltándose de su mano poco a poco.

- Te quiero, Gaia – susurró Romi una vez a solas

Gaia estaba contenta en la Uni, pero cuando llegó Navidad no veía la hora de llegar a casa y abrazar a Romi. Sin duda, esa sería la mejor navidad del mundo.

Tantas ganas tenía de verla que, de repente, estaba en el cielo. Se miró en el reflejo de un lago cercano y vio, fascinada, que era una Estrella. Pero no una estrella corriente; con un pensamiento, llegó a casa en poco menos de tres minutos.

Cuando se dio la vuelta, vio que ya no era una estrella, volvía a ser Gaia. Había aterrizado al lado de la casa de Romi, así que llamó muy contenta de volver a verla. Romi salió a la puerta, no podía creerse que estuviera allí, le había echado mucho de menos.

Se abrazaron, Romi miró al cielo y dio las gracias, cuando Gaia preguntó por qué, dijo:

- Ayer pasó una estrella fugaz, le pedí que te trajera conmigo otra vez, lo más rápido posible. Dije que sería genial poder ser una estrella y viajar allá donde quisiéramos, y aquí estás, te ha traído a casa conmigo.
- ¿Cómo sabes que ha sido esa estrella?
- Mira el cielo.

                   Porque el amor es más fuerte que cualquier distancia, disfruta de la navidad con los
 tuyos y sé muy muy feliz. Firmado, las estrellas…

Recuérdame


Cuando te manches los labios con otra piel,
cuando susurres a gritos para otra mujer,
recuérdame…

Cuando te pintes las alas otra vez,
cuando recites los versos que te regalé,
recuérdame…

Cuando dibujes sonrisas ajenas,
cuando disfrutes con ellas de la luna llena,
recuérdame…

Porque yo no soy capaz de olvidarte,
porque tu huida dejó en mí un silencio aplastante,
recuérdame…

Porque aun guardo tus besos bajo mi piel,
porque protegí tu recuerdo bajo aquel pincel,
recuérdame…

Cuando no encuentres el sentido,
cuando tirites bajo un abrazo vacío…
¡Recuérdame!



martes, 23 de diciembre de 2014

Otra guerra


Una bomba de besos y abrazos,
una explosión de sentimientos,
mil granadas de (mi) mano entre tus piernas,
el filo de tu lengua chocando con mi espa(l)da…

Luchar en el campo minado de tu pecho
hasta vencer al enemigo del deseo.
Tener como cicatrices unos cuantos chupetones
y repetir otra vez esta guerra, cada noche.

Te esperaré en la trinchera que hay debajo de la mesa,
y tendré a mano los cartuchos de mi recortada.
Tú ven con el negro fusil reposado al hombro
y avisa al general de que tienes la situación controlada.

Que muera en esta guerra la cordura,
quememos las dudas en el fragor de la batalla
y, una vez pasado el peligro,
descanse cada soldado en su lado de la almohada.

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