Yo solo quería dejar huella,
tú te pegaste a mis suelas, sin preguntar
y no te quise molestar..
Pero hoy quiero caminar sin rumbo fijo,
con el peso de mi cuerpo como único equipaje,
con mi futuro por paisaje
y toda una vida por delante:
con sus baches y colinas,
con sus desoladores descampados
y sus primaverales praderas.
Quise caminar bajo tu estela,
solo para conocerme las estrellas
y adivinar constelaciones cuando vuelva
a enfrentarme a esta utopía
de sentirme solo mía
y de ser, tal vez, yo misma.
Ser mi ruina preferida,
mi amuleto de la suerte,
mi constante y sintonía.
De encontrarme entre mis líneas
y dejar de dibujarte por costumbre
o por manía...
Descubrirme entre mis días
sin buscar en los rincones otra risa distinguida,
cualquiera menos la mía...
Ser siempre mi segunda opinión,
quizá darme la razón sin escucharme
entre medias tintas y casi verdades.
Liberar mi corazón de mentiras aprendidas.
Librarme de tus zapatos,
caminar por mi deriva,
aprenderme en esta piel nueva
y mudar las pesadillas.
Que mis heridas sean
únicamente mías.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
lunes, 30 de noviembre de 2020
Camino
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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo: