Al otro lado de sus pestañas,
allí donde nacen los soles
y empieza la primavera,
en su mirada más inocente
y despreocupada...
Yo encontré
mi verdad absoluta.
En el refugio de sus brazos,
allí donde recita un viejo capitán
ese latir del mar que nos separa…
En el calor de su sonrisa
ajena al mundo que sopla frío tras la ventana,
en cada una de sus caricias…
encontré mi hogar y mis respuestas.
Escondido sobre el baúl de recuerdos
de una vida que comienza plena,
de dos caminos unidos por la poesía…
Mi musa
tendió su mano sobre mi verso
y redefinió la poesía.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
viernes, 17 de febrero de 2017
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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo: