martes, 5 de mayo de 2015

Viaje



El día que deje de soñar,
que respire por instinto,
que no culpe a la almohada 
            por guardar tu perfume...
El día que cante
sin inventarme las letras,
que deshaga las maletas
y olvide tus tatuajes…
Ese día, se acabará mi viaje.



Hasta entonces, serás mi copiloto
y seguiremos sin destino,
hasta llegar allí 
donde no ha ido nunca nadie.

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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo:

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