Me despierto, al contrario que el resto del mundo, con la sonrisa perfecta de anuncio de pasta de dientes, con la mirada de unos enamorados que se ven después de toda una semana, con la alegría de un bebé al cambiarle de pañales...
Me despierto con la energía del mismísimo Hércules; el de Disney, que era más torpe; con hambre como para comerme el mundo y unas ganas, casi glotonas, de hacerlo...
Me despierto...
Ese
es
el problema...
Me despierto y la realidad apesta a aliento mañanero, a boca seca, a ojos legañosos que luchan por abrirse... a mierda y pañales sucios...
Me despierto y la realidad no es una película de Disney, y aquí el torpe no es el que gana sino el que se lleva la hostia, y se queda con hambre, con las ganas e impotente.
Mejor me vuelvo a dormir,
y que la realidad
sea
el problema de otro.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
domingo, 10 de abril de 2016
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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo: