Y pensar
que me acuerdo de ti
siempre en el peor momento;
cuando me duele la calma
y se me erizan los huesos,
y el frío empieza a hacer mella
en este viejo velero...
Y pensar
que me acuerdo de ti
hasta cuando las prioridades
se me han olvidado
y una bala perdida
me da de pleno en el pecho...
Tú que no eras nadie;
no más que una sucia muleta
de segunda mano,
con un centímetro menos...
Tú que no dabas nada por mí,
que siempre me llevabas la contraria
y nunca venías a consolarme
en las noches en vela.
Y pensar
que en los malos momentos
me da por pensar en ti,
y recordarte hace siete años
cuando te rompí por primera vez,
mi sucio y desgastado espejo.
Por las historias que rondan tu mente. Por las ganas de cambiar el mundo. Por las rimas. Por la música. Por el arte... El primer puercoespín enamorado de las letras comparte sus cuadernos de poesía. Cuidado, puede ser muy dulce o utilizar sus púas.
domingo, 25 de octubre de 2015
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Ahora me toca leerte a mí, soy todo... ojos, supongo: