miércoles, 28 de agosto de 2019

Sin Editar - Planetas

Pintamos planetas y constelaciones
en todos los rincones donde quisimos perdernos.
Prometimos dejarnos huella cada día
y nos decoramos los lunares, marcando el camino a casa.

Hicimos el hueco exacto en nuestro mundo
únicamente para dos. 
Acordamos orden de acercamiento
y te hiciste mi distancia de seguridad.

Dicen que las decisiones más importantes
deben hacerse con los pies en la tierra,
Pero no tienen ni idea
de cómo se despeja la mente 
cuando tú me levantas entre tus brazos.



viernes, 23 de agosto de 2019

Guerras

Hipocresía, mentira, miedo, violencia...
Las guerras se juegan cada día,
no nos libramos nadie.
Rupturas, enfados, injusticias, penas...
Créeme, no te es ajeno.

Son guerras de patio del colegio,
de oficina, de casa;
son guerras sin armas de fuego,
pero con millones de heridas
por ambas partes.

Locuras, juicios, consumismo, dinero...
Las causas abundan y todas son "buenas".

Pero tú.. ¿qué haces?
y yo ¿cómo me defiendo?
No hay trincheras para el día a día,
no hay chaleco para las balas pronunciadas.

La guerra inunda hasta los lugares prohibidos
se hace hueco en la garganta,
ahoga lágrimas y gritos,
empapa miedos...

No,
no hay nadie ajeno,
las guerras pueblan las rutinas
y, como siempre, nadie gana.



lunes, 12 de agosto de 2019

Hogar

Sentir tu cuerpo temblar a dos palmos de mis manos,
abrazarme al hueco donde encajo en tu espalda,
descansar los labios, sin más, sobre tu piel desnuda
y sentirte descansar, respirando al ritmo de mi pecho.

Despertar horas más tarde, aún atada a tu cintura,
retozar unos minutos entre el sabor de tus bostezos,
susurrarnos algún secreto a voces entre sueño y sueño
y saberte hogar, siendo futuro.

Ser en tu mano y tu silencio,
en tu risa y tu presencia
la mejor versión del paraíso que podría dibujarse.

Hablar sin voz y querer sin prisa,
entendernos con poco más que una mirada…

No es hogar la cama en que dormimos,
sino la piel que abrazo a diario entre las sábanas.


domingo, 28 de julio de 2019

En su nombre

Y de pronto el cielo se tiñó de nombres. 

Cada estrella acogió unos ojos, que brillaron como siempre y buscaron ávidos el guiño de ese polo opuesto que les llamaba día y noche. 

Notando el creciente cosquilleo, el frenesí que tiraba de mi cuerpo desde el pecho... fijé la vista al suelo, en un punto fijo entre las baldosas grises de esta ciudad desierta. 

Me anclé en semejante pose defensiva con las fuerzas temblando, pero inagotables. 

El viento trajo tu voz como un suspiro seco y sólo quedó una luz, ardiente y segura sobre mis miedos.

Sólo tú en el horizonte. Sólo tú entre nubes tiernas y rocío...

Pero contuve el aliento una vez más, e hice, a trompicones, oídos sordos ante el llanto de mis ganas, que bajo piel recitaban tu nombre como un mantra infinito.

Tu esencia enfermiza, de flores silvestres, tiñó el primer rayo de sol de la mañana... 

Cerré los ojos y de inmediato entré en tan aprendida guardia, negándome a regar tu huida y ahogándome en tu marcha.

No, no admití derrota, no lloré tu falta... 

Pero te perdí entre miles de luciérnagas con prisas, que hallaron su camino cruzado y emprendieron rumbo a su infinito. 

Y apagué tu contraluz grisáceo... rompiéndome de ti...















Hoy la aurora vuelve a teñirse de nombres. 

Hoy son mis ojos quienes te buscan en el brillo de otros cielos, sin encontrar descanso en el abismo de mi polo opuesto. Y sigo sin alcanzar tu ausencia. 

Hoy mis luciérnagas vagan sin rumbo, por tiempo atrás... por aquella noche...

Porque elegí forzarme a mirar al suelo. Porque te perdí entre nombres. 

Porque las estrellas ya no brillan con tus ojos.

sábado, 20 de julio de 2019

Sin Editar - Sincera

Volveré a desgarrarme el alma
en el mismo instante en que se cierre la herida.

Me abriré vulnerable y sincera,
me daré por completo y sin costuras.

Lo sé,
me conozco.

Podría jurar no repetirlo,
prometer no caer dos veces en la misma piedra...
Pero caeré.
Y tal vez no sean dos, sino tres, cuatro o cuarenta.

Me dejaré llevar por el momento,
pintaré los cielos,
me llenaré la lengua de promesas,
amaré intensa y apasionada.

Quizá nadie me comprenda
o, tal vez, hagamos todos lo mismo.

Reavivaré las ascuas o encenderé hogueras nuevas,
escribiré poesías,
releeré tus promesas...

Si algo me ha enseñado la historia
es que el pasado
jamás será nuestra frontera.


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