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miércoles, 27 de mayo de 2020

Marea - Sin remite ni destinatario

Te he leído en sueños las cartas que jamás te mandé. 

Escuché en tu voz las respuestas que no te di opción a pensarte. 
Saboreé la sal de mis párpados caídos cuando desapareciste sin decir adiós. 
Me abracé a la falta en mi pecho, mucho antes de saberte lejos de mí, lejos del mundo en tu viaje sin regreso. 

En mi cabeza sólo queda ya el brillo de nuestros segundos gastados, de los sentimientos vividos, de los cartuchos quemados... 
El fuego que encendiste en mi hoguera, que hoy solo deja cenizas que me alivian el alma en las inundaciones, es la muestra más viva del ardor de tus besos, del color de tu pelo en los días de lluvia, cuando ni el sol combatía tu risa como foco de luz de mi cielo. 

Me aferro al regalo de tu negro carbón, cuando a media sonrisa bailaban las letras y entre idiomas ocultos, mezclabas mensajes, porque no había lengua, ni viva ni muerta, que te diera las palabras que necesitabas para describir nuestro encuentro.

Un amor, en cualquier dialecto prohibido, que arrasó fronteras y me enseñó de cero. 
Una dependencia libre y sin barreras, un atarme a tu cintura en una pasión sin límite de cuerpos. 
Un bailar de corazones. 
Un querer a ciencia cierta, apostando el yo en tu sonrisa, ganando en nuestro singular a medias.
Una relación sincera.  
Un futuro clandestino.

Tu nombre, aún hoy, sigue dándome fuerzas, porque antes de ser silencio, fuimos marea. 
Te recordaré en oleadas, te querré con la luna y jamás te irás del todo, pese a plegar tus aguas para cederme arena.


lunes, 23 de septiembre de 2019

En renglones torcidos

Se me torcían los renglones siempre que intentaba dibujarte. Me temblaba la línea en tu boca, perdía definición tu mirada... se intensificaba tu ausencia en cada línea curva que el lápiz se negaba a trazar. Tu boceto se me escapaba entre los dedos, mientras tu pelo rebelde jugaba con las líneas difuminadas de mi memoria y me enredaba en el brillo de tu melena despeinada.

Al vaivén del tren que no cogiste, arrancaba las hojas de mi diario donde no podía dibujarte y con ellas resquebrajaba mi mente, perdiendo el matiz de tus lunares tímidos o la posición exacta de tu ceja levantada al mirar embelesada el cielo de algún parque atardeciendo.

Mis pinceles se trenzaron y no quisieron ya mojarse en el salitre de tu añoranza, pero su silueta aún me recuerda tus desvelos, abrazada a la almohada para no despertarme, sin saber que eras mi lienzo favorito, aunque nunca cupiste en un cuadro.

Ningún pintor sabrá jamás qué patrón esconde la paleta de tu risa, ¿cómo iba a descubrirlo yo, que solo te tuve unos meses en sueños y nueve años en la memoria?

No dejaste ningún rasguño que supiera a tus besos, ni una triste caricatura de tamaño carnet donde reposar la imagen que se coló en mi cristalino...

Tú que juraste dejar marcado tu reflejo en el espejo del salón, que tenías el don de aguantar en un cualquier cristal sin mácula mi verso.. Tú que prometiste quedarte y no faltar, siendo siempre la primera en la guarida, a la espera de esa visita que sabías que haría aunque dijera que hoy no...

Faltaste a todas tus promesas menos una, y es que no te encuentran mis bolígrafos y pinceles, no te describen mis líneas y no apareces ya entre renglones... Pero jamás dejarás París vacío de tu paso, porque cada luna llena que ilumina la Torre Eiffel, se posa en tu obra maestra y el mundo te contempla sin saberlo, te alaba sin mirarte y se hacen canciones de amor en tu penumbra.

Y me pregunto si fui la única a quien volviste loca o quedan aún artistas tratando de encontrarte entre los barrotes fríos de aquella ilusión óptica donde conseguiste hacer refugio en cada tormenta.



miércoles, 29 de mayo de 2019

Rusty girl

If I ever conquered that island
and I didn't sink,
If I ever learnt and kept dreaming,
If I ever grew and turned up to be me,

If I kept on swimming till I reach the great ocean
and I fought my demons till I win…

Rusty girl,
you were there to believe.

If I ever moved on
and survive on this landscape,
if I came out to myself and feel proud on my feet,
if ever I loved again,

Rusty girl,
you were there to teach.

If you were not in my life
would I even exist?
We both know the answer,
don’t we?














For my Rusty girl, thanks for "just" let it be. 

lunes, 20 de mayo de 2019

Divagaciones

Ya no quiero repasar pasados imperfectos,
pero sigo esperándote
en los errores que nos prometimos...

Te veo y no me reconozco,
te pienso y no te me apareces,
con el tiempo,
seguimos siendo dos desconocidas
que quedaron a jugar entre viejos recuerdos.

Tú rompiste tus alas,
yo me confundí de mapa,
pero en algún lugar del mundo,
sé que compartimos aquel cielo estrellado.

Querida desconocida,
tal vez éste no sea el día de tus sueños,
pero te espero en los míos,
cada vez que te eches de menos.


jueves, 15 de febrero de 2018

Cielo...

Échame de menos
cuando la oscuridad se adueñe de tu cama
y no quede ni rastro del aroma a sueño que dejamos;

cuando tus manos se hielen, solas en tus bolsillos,
ansiando un roce conocido
que les acompañe en el próximo viaje;

cuando tus lágrimas sequen sobre la piel,
sin hombro donde arroparse;

cuando te sientas sola y perdida;
cuando tú me quieras a tu lado…

Sólo entonces,
échame de menos

y volveremos a contarle historias a los libros,
a dibujarles sueños a las nubes,
a vivir sin prisa, pero con pausas,
para disfrutar del tiempo que aún (no)s queda.

Échame de menos
cuando tus atardeceres se apaguen
y quieras iluminar sonrisas despistadas
perdidas entre la laguna de tus lágrimas.

Hasta entonces
(y mientras tanto),
VIVE.

Vive y disfruta de la vida.
Vive y sonríe si te apetece.
Vive y no te sientas culpable….
Yo te echo de menos por los dos,
tranquila,
tú disfruta cada día,

como si fuera… tuyo.


jueves, 16 de abril de 2015

Te ofrezco



Te ofrezco la luna, el calor,
el fresco olor a hierba mojada…
Cierra los ojos.
Te ofrezco el placer, la ternura,
una noche en vela que sepa a vainilla
o a nubes de tormenta…
Respira.
Te daré el mundo a momentos sueltos,
a trocitos de vida,
y cuando te lo haya dado entero,
me iré.
Llorarás por mí y maldecirás mi nombre,
y cuando me vaya ya no podrás extrañarme.
Siente.
Te enamorarás de mí inevitablemente,
al tiempo que querrás que me marche,
pero me quedo contigo,
hasta el último aliento.

                   Siempre tuyo,
                              Un corazón inquieto.


 

domingo, 22 de febrero de 2015

Sin remite ni destinatario - Buenas noches

Buenas noches...

Eran sólo dos palabras, pero sabían tan bien viniendo de ti que acariciaban mis papilas gustativas (de ahí que se me cayera la baba contigo)...
Hoy no hago más que recordarlas, ¿sabes? Porque ya no me las dices; de repente, hoy, ya no me las dices. Y no puedo decir que me sorprenda, al fin y al cabo fue culpa mía, fui yo quien dejó de hablarte aquel día sin dar explicaciones, yo cerré las puertas, yo te dejé con la palabra en la boca, yo no contesté aquel mensaje...

Pero recuerdo cuando me dijiste que siempre te hacía preguntas con los ojos, sin usar las palabras y me prometiste que siempre me las responderías, aunque no llegase a pronunciarlas en voz alta, que te adelantarías a mis pensamientos si hiciese falta... Hoy te pido, pues no puedo obligarte a nada así que sobra el uso del imperativo, que regresen tus respuestas a mis preguntas no dichas, que vuelvan a mi mente tus "buenas noches" y, como dije en el primer poema que escribí en tu cama:

Vuelve a hablar entre susurros
una vez apagada la luz,
recuérdame la importancia
de "tan solo" dos palabras,
se la luz de la mesita de noche
y la única estrella de mi firmamento...
Regálame tus sueños y tus penas
y comparte las pasiones 
que en tu piel afloran al rozarnos.

Pues, ahora que me faltan, me he dado cuenta de que aquellas "dos palabras" que mencioné no tienen por qué ser "te quiero", sino tal vez "buenas noches"...
O en mi caso, y por todo aquello... "Lo siento"




sábado, 17 de enero de 2015

Sin remite ni destinatario - ayer llovió

Ayer llovió y no pude dejar de acordarme de ti. 
Recuerdo que en la lluvia sí pintábamos y que en el charco más grande de este laberinto, escribiste, en voz de tiza, nuestros nombres abrazados... 
Pero se lo llevó la lluvia. Y es que aunque ayer reí al recordarlo, hoy llega hasta mí la pena, pues sólo yo lo recuerdo:

Tú creciste en el armario y me obligué yo a no empujarte fuera, ocultando nuestros besos para que nadie los viera, y no haciéndonos fotos juntas (ni separadas si quiera), porque no nos gustaba hacerlas... Entonces sonaba simple: "mejor disfrutar el momento que guardar ese instante en el tiempo en una simple fotografía". 
¡¡Quién me pegara una hostia, con la mano abierta, por decir aquella frase maldita!! 

¡La lluvia borró tus huellas y el viento se llevó los besos! Y yo hoy daría lo que fuera por tener tu foto, tu mirada petrificada e imperturbable en el tiempo, para poderla arrugar con mis lágrimas, tener un recuerdo material de tu presencia, más allá de esta cruel pena que me impuse... Aún abrazo aquel regalo que no tuve tiempo de regalarte, pues es lo único que tengo que pudo un día ser tuyo...

Pero hoy llueve y sé que es esa la manera que escogiste de darme fuerzas, que cada gota de lluvia será un abrazo y que aunque nadie más lo recuerde, la lluvia siempre fue nuestro regalo. Por eso, aunque envidie a veces a los enamorados, que entretejen su amor en las redes sociales, sé que tú y yo también lo gritábamos...
 "Bajo la lluvia, con el pelo empapado, recogeré tu aliento y me ahogaré en tu abrazo". 

jueves, 15 de enero de 2015

Esa sonrisa

Sé que hay mucha gente que no cree en la magia, pero yo no puedo dudar de que exista. No, porque he visto esa sonrisa que regalas al mundo en cada foto, la que luces inconscientemente cuando piensas en “esa personita especial”, la que dedicas a un desconocido cuando te lo presentan o esa con la que me recibes siempre que nos vemos. Amiga mía, eso es la magia, no cabe duda. 

Supongo que no te lo he dicho nunca, porque es una de esas cosas que nunca se dicen por miedo a que se mal interpreten, pero hay algo en tu sonrisa que cambia un poquito todo lo demás. Lo hace mejor, más agradable.


Y créeme, no sabes el poder que tiene esa magia, no sabes las veces que he dejado de creer en pasiones, amor, sentimientos y relaciones, y con una sonrisa (no tiene por qué ser dedicada a mi) has conseguido que vuelva a creer, que me levante y me dé cuenta de que la oscuridad que me rodeaba se debía a que no había subido las persianas. 

Así que gracias, gracias por sonreír y por reírte conmigo de vez en cuando, gracias por ser una de mis uniones con la alegría. Pero sobre todo, gracias por las veces que me dedicaste una de esas sonrisas, porque son esos recuerdos los que resurgen en los momentos clave y apartan las cortinas para iluminar mi vida.


viernes, 19 de diciembre de 2014

Ellos no lo saben...


Ellos no lo saben…
Hablan sin saber y hacen conjeturas,
y se adentran en caminos sin salida,
pueden llegar a estropearlo todo
y sacar el horror que llevo dentro de este alma.
No se achantan ante malas miradas,
no preguntan ante malas caras.

Ellos no lo saben…
y sin embargo no se callan,
inventan sobre mi vida y sobre mis sentimientos,
y creen saber, mejor que yo,
lo que me pasa por dentro.

Ellos no lo saben…
Y si no quiero contarlo,
¿por qué he de hacerlo?
Es por eso que callo cuando me disparan;
por mucho que duelan, las heridas sanan,
por suerte a la mente, no llegan las balas.

Ellos no lo saben…
Menosprecian los tesoros por los que daría la vida,
y nuestros preciosos momentos,
y el pacto tácito que teníamos…

Ellos no lo saben…
No van a saberlo,
porque la ayuda que necesitaba,
gracias a ti, ya la tengo.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Sin remite ni destinatario - haz que llueva mañana



Ya pesan los huesos, pues su tuétano se llenó de tus recuerdos y son muchos. No consigo caminar con tanta carga, mas no quiero olvidarme de tus besos, tus caricias… Que el mundo piense lo que quiera de mí, pero paso de rendirme, si me llaman arrastrada yo me autoproclamaré firme. Y que el paso de los años no arranque de mí esta idea, que amortiguará mi caída la marea, pues fui yo quien la llenó con saladas auto-caricias de mejilla; esas mal denominadas lágrimas que ni fueron de tristeza, ni por la alegría vinieron, esas que simplemente cayeron al mar al recordarte, y que quedaron borradas al instante…

Y hoy te escribo con tan solo una norma; no borrar ni un solo punto, ni corregir una coma, pues así doy fe de que es cierto lo que siento y que siento lo que digo, mas en el buen sentido, pues no es que diga arrepentirme, sino sentir de sentimiento. Y es mi corazón quien, él solo, escribe estos textos, estas cartas que no llego a mandarte pues no puedo, estos versos que jamás leerás pero que quiero, si es que acaso es posible, que te lleguen, pues te quiero y eso no puedo negarlo y por eso te escribo, como siempre hice, contándotelo todo sin reparos.

No me gustan las despedidas, mas sí haré esta, pues la última vez te lo tomaste demasiado en serio y me habría gustado poder oír un adiós de tus labios antes de que dieras el paso… Así pues, me “no despido” porque seguiré escribiendo cartas, si llegan a tus oídos, haz que llueva mañana.

 

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