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jueves, 12 de junio de 2025

Silencio

Calla.
No es pensar antes de hablar,
no es calcular las palabras,
la estructura, las posibilidades...

Calla.
Simplemente calla.
Silencia los ojos, baja la mirada,
guárdate los miedos...
A veces
tus labios son la peor de las balas.

Calla.
«Todo lo que digas será utilizado...»
Calla. Calla. Calla.

Pero al final se abre el pecho.
Las lágrimas hablan,
susurros... que restallan en el silencio.

Lo siento.
No sé callar tras las murallas.
Levanté este cerco rodeando el pecho...
por si acaso un día entrabas.

Ahogarme, sin rescate, en los escombros
fue mi última batalla.

Calla.

Calla...

...Cala.





viernes, 21 de mayo de 2021

Esencia de siempreviva

En su voz,
me quedo en la cornisa de su voz.
Allí donde no llegue le ruido,
donde se centran los secretos...
Entre lo dicho y lo vivido.

Me quedo en el sabor de las sonrisas,
oculta entre los labios,
ocupa en sus cantares,
siempreviva
    en nuestro jardín de rosales.

Me hago trinchera,
refugio en sus papilas,
cerca de los besos
que aún le queda por dar. 

Decreto santuario.

Que el mundo pare si es que gira
y se apaguen los mañanas.

O que el pasado calle.

Que me escupa en mentiras,
y me aleje de su verso en un susurro. 
Que sane su recuerdo
y el salitre de sus ojos ahogue las heridas. 

En mi voz,
me mudo a los pliegues de mi voz.
Allí donde el deseo quemó los planes,
donde saltaron los puntos,
donde dolió la risa...

Regreso 
a la última repisa,
junto al grito desgarrado de otra vida.

Recupero mi canción.

Quizá algún día, 
el aire y el vacío
compartamos melodía. 

De momento 
abandono tus labios,
a ver si el tiempo,
la brisa,
los kilómetros...
el adiós,
te cicatrizan. 



lunes, 30 de noviembre de 2020

No-viembre

Al fin se acaba noviembre.
Las lluvias de dentro
salen al mundo
y el miedo, 
la rabia, 
el recuerdo
se quedan pegados al calendario,
esperando a que pasen las hojas.

Se queda conmigo la escarcha,
el pecho vacío maldito de culpa,
la espalda encorvada,
              cargada de olvido..

Al fin se acaba noviembre.
Mes de despedidas, 
de falta, 
de viejas lunas...

Tus días se apagan
y yo enciendo mis horas.
Diciembre este año
no me encuentra a solas.



lunes, 16 de noviembre de 2020

Esencia

Un día más,
una razón de peso,
un último beso con sabor a olvido.

Si algo le pido al frío
es que acalle las ascuas de tu fuego.
Que no arda tu nombre en mi pecho
que no exhalen tu aire mis pulmones.

Una vez más mis pesadillas
rugen furiosas tu nombre en mis desvelos.
Como un secreto y su ponzoña,
los restos de tu memoria juegan con mis sentidos.

Alguien ríe mis lágrimas
nubla nuestros acuerdos,
y yo enmascaro el miedo de perderme
en un tenue echar de menos.

No hay mes que no lleve tu esencia
ni luna que no calce tu mirada,
pero sigo sin encontrar palabras de despedida
cuando tu atardecer jamás avisó esta nada.



domingo, 4 de octubre de 2020

Luchas de Octubre

Desaparecer,
desdibujar las huellas de mi piel
y volar bien lejos.

Huir a ciegas
y sin rumbo,
con el corazón mudo
y el cerebro hueco. 

Romperse en pedazos,
borrar el boceto,
salirse del cuadro
y tirar los pinceles...

Vivir por inercia...

O, si todo falla,
encontrar la ruta alternativa
en aquel túnel
sin final iluminado.














Tal día como hoy hace 5 años, ya dolían los meses fríos. 
Se acercaba el sonido del vacío y salían versos de lucha.

miércoles, 27 de mayo de 2020

Marea - Sin remite ni destinatario

Te he leído en sueños las cartas que jamás te mandé. 

Escuché en tu voz las respuestas que no te di opción a pensarte. 
Saboreé la sal de mis párpados caídos cuando desapareciste sin decir adiós. 
Me abracé a la falta en mi pecho, mucho antes de saberte lejos de mí, lejos del mundo en tu viaje sin regreso. 

En mi cabeza sólo queda ya el brillo de nuestros segundos gastados, de los sentimientos vividos, de los cartuchos quemados... 
El fuego que encendiste en mi hoguera, que hoy solo deja cenizas que me alivian el alma en las inundaciones, es la muestra más viva del ardor de tus besos, del color de tu pelo en los días de lluvia, cuando ni el sol combatía tu risa como foco de luz de mi cielo. 

Me aferro al regalo de tu negro carbón, cuando a media sonrisa bailaban las letras y entre idiomas ocultos, mezclabas mensajes, porque no había lengua, ni viva ni muerta, que te diera las palabras que necesitabas para describir nuestro encuentro.

Un amor, en cualquier dialecto prohibido, que arrasó fronteras y me enseñó de cero. 
Una dependencia libre y sin barreras, un atarme a tu cintura en una pasión sin límite de cuerpos. 
Un bailar de corazones. 
Un querer a ciencia cierta, apostando el yo en tu sonrisa, ganando en nuestro singular a medias.
Una relación sincera.  
Un futuro clandestino.

Tu nombre, aún hoy, sigue dándome fuerzas, porque antes de ser silencio, fuimos marea. 
Te recordaré en oleadas, te querré con la luna y jamás te irás del todo, pese a plegar tus aguas para cederme arena.


lunes, 30 de marzo de 2020

Cristal

Viví en el miedo de encontrarte
vacío, rendido en mitad del invierno.
Inmóvil en el hielo de este lago agridulce,
escarcha y vapor como todo discurso,
belleza escondida en tus ojos de cristal...

¿Por qué el frío habría de apagarte?
¿Por qué el gris del cielo no te pintaría
entre contrastes de aguanieve y granizo?

Temí el adiós sobreentendido,
los versos a medias en tu diario.
Me prohibí esperarte en esta orilla,
por si volviera el verano a despertarnos.
Y, sin embargo, no olvido.

¿Por qué tu mano no alcanzaría la mía?
¿Por qué este cuento habría de acabarse
sin nuestro final feliz a las puertas del castillo?

Ignoré el curso del tiempo,
quise adelantar las estaciones,
pero perdí la cuerda en el laberinto...

Morí en las ganas de encontrarte
incandescente y feliz bien entrado el otoño.
Vivaz en las aguas de aquel lago agridulce,
canción de primavera en tus labios,
mi error reflejado en tus ojos de cristal.


jueves, 26 de diciembre de 2019

Tú, en plural

Ya no sé cómo es mi fuerza sin tu voz,
no sé cómo puedo despertar sin ti...
Ahora que el viento se ha hecho nubarrón,
vuelvo a esconderme entre las promesas
que dejaste sin cumplir.

Regresa el dolor en su aniversario,
duele la piel sin tu calor,
este mes tiene un sabor amargo
y, sin embargo,
a veces pienso que lo invoca el corazón.

Ya solo vuelves a buscarme ahora
entre derrota, veneno y compasión.
Tu piel de sal sobre mi herida abierta
y yo sin poder dejarte
de acariciar.

Lloraré tu adiós toda la vida,
pero un día al año regresas,
doliendo siempre un poco más,
recordándome que el miedo
fue perderte y olvidarme del plural.


lunes, 21 de octubre de 2019

Tu culpa y mi vida (y al revés)

He aprendido a vivir sin escudos,
a dejarme la piel en las calles...

Rompimos todos los esquemas,
hablamos idiomas prohibidos,
quisimos sin perder el miedo.
Quizá fuimos jóvenes
tan sólo una vez.

Nos hicimos promesas de cuento
que nunca llegamos a cumplir.
Te despediste soltando unos besos
que, según cuentan, jamás recibí...

Lloraron las calles tu nombre,
te sentí en las yemas de mis dedos
con cada caída, con cada desierto
de tus besos olvidados en otros labios,
irónicamente, más tiernos.

Quisimos querernos sin reglas
pero nos adivinaron las trampas
y en la siguiente esquina
nos quitaron los juegos...

Yo me vestí de rebelde sin causa
mientras vibraba de valor tu huida.

Llegaron las máscaras y los cantares,
el eco retumbando en los callejones
"todo esto es culpa mía".

Me pegaron la cabeza al suelo,
ignoraron mi mirada perdida;
vacía de todo lo que te recordara,
atada solamente a la herida del pecho
que rasgó vientre, mente y moral
con el filo bañado en sal,
como guinda de plata de esta cruel mentira.

Resucité de tu cárcel de amor imposible,
me llevé la culpa a la espalda,
el pesar en los pies, cansados de seguirte.

Hice las paces con quien fuiste
y me dejé ser sin ti una madrugada al mes.

Reinventé rascacielos en este nosotras sin vida.
en este hablarte en pasado,
sintiendo el pecho arder.

Conquisté el futuro que me prometiste;
aprendí a vivir sin tu guía,
sin tu inestimable apoyo en cada reto,
me hice de hielo por fuera y por dentro
porque pensé
que sólo contigo ardería...

Hoy anhelo el recuerdo de tu furia,
porque al fin comprendo tu última canción...
fue tu vida, por la mía.

Ahora viviré por ti en nuestros espejos,
para quererme en tus ojos
cada día.


lunes, 16 de septiembre de 2019

Entre los pliegues

Cada vez que miraba aquel hueco en la pared,
veía su sombra reflejada en el pasado,
los años perdidos contemplando lo que pudo ser,
el reloj de cuco riéndole los silencios callados...

Cada vez que abría las ventanas,
levantaba el polvo de la ausencia,
el recuerdo maldito de un fantasma ajeno.

Dejó de entreabrir las persianas, para no dejar pasar la luz.
Apagó las velas del altar que nunca quiso que construyeran
y habría desenterrado sus cenizas de haber encontrado el cementerio 
entre las esquelas polvorientas del viejo mueble del salón.

Abandonó la casa sin recoger su maleta,
sabiendo que allí no había nada más que un rancio perfume.
Rompió los pobres lazos que aún la unían a su nombre...

Hizo todo lo imposible por empujarse a avanzar
y seguir haciendo camino, pese a no haber vuelto a ver el norte. 
Pero no pudo olvidar su tiempo infinito
entre las paredes malva de su piso piloto.

En sueños aún enciende las luces de la habitación del fondo,
recoloca los cojines del sofá con un té caliente en las manos
y escucha atenta cómo se abre la puerta cuando ella vuelve del trabajo
para lanzarse a sus brazos y apagar el mundo por un segundo.

Y aunque ya nadie recuerda que solía oler distinto,
ella guarda su tacto entre los pliegues de sus párpados,
para recordar las promesas que se hicieron a oscuras
sin importar el tiempo que pase
o la pena que trate de posarse en sus lagrimales. 


jueves, 14 de marzo de 2019

Perfilarnos

Quizás un día el viento te devuelva,
y recuperen sus pétalos las margaritas.
Pero hasta que ese momento llegue,
Te espero en mi cuaderno de viaje,
aquí entre los versos perdidos.
Como siempre, compañera.

Hoy me siento a perfilarte,
y esta vez, prometo escribirte sincera:
Ojalá….
ojalá no dolieras.

Ojalá el vacío que dejaste
se hubiera ido contigo
y cada página en blanco
no fuera
otro agujero negro donde buscarte,
sin suerte.

Ojalá cerrar los ojos no te trajera de vuelta,
sin poderte lavar las penas
o marcharnos tan lejos como el mar nos llevase.

Y ojalá París…
Y ojalá cualquiera…

Ojalá mis vientos olvidasen tu perfume.
Si tan si quiera un día
no entrara tu nombre en mis labios
o mis manos perdieran tu tacto,
para no engalanarse con tus guantes de ausencia.

Tú y yo,
dos locas que aprendieron sus idiomas a medias
y lograron dar la vuelta al diccionario.
Nosotras que creamos mitos y leyendas,
y surfeamos el éxtasis sin horizonte a la vista…
Te perdiste en los plurales
y contigo se fueron todos los términos.

Rompiste el pacto, sin previo aviso.
Así, la vida perdió el sentido
y tú y yo, el conocimiento.


sábado, 19 de enero de 2019

Sentirte cerca


Sentirte cerca.

La contradicción perfecta para una piel que se encoge,
que se atenaza y reseca
a la espera de una sombra,
de un vestigio,
de una nota…

Tras luchar contra viento y marea
y llevar puesta la mejor de las máscaras sociales.
Con el peso de toda la culpa compartida
y los oídos llenos de penas de otros.

Tras llenar el alma del vacío de otro Ser
que no es el mío
y agujerear el corazón con las espinas ajenas.

Tan sólo sentirte cerca.

Saber que estás sin estar,
que hay un apoyo en el abismo,
que este acantilado viene con escalera de incendios
para emergencias como esta;
para emergencias como el hueco
que han dejado en mis costillas la falta y el anhelo,
la búsqueda de un hogar que no sepa a delirio…

Emergencias como este yo,
que ya no sabe ser sin aire,
que se cansó de la batalla y suelta el puño a la deriva…

Sentirte cerca.

Hoy todo lo que necesitaba era sentirte cerca,
acompañarme de algo más que este vacío,
escucharme sin el eco de esta nada,
y desahogar mi llanto en tu sonrisa
al buen ritmo de una carcajada…
que cambie el negro por añil
y la nada por un mar de posibilidades,
donde remar en tu barca.

O en la mía.

Pero no sola;
dando giros en la ausencia
hasta crear torbellinos
y rezar porque me trague el miedo
un par de segundos antes
de dejarme devorar por el vacío.



martes, 30 de octubre de 2018

Lágrimas secas

He aprendido a respirarte;
guardarte en lágrimas secas,
que ya no mojan la máscara de papel
en la que nos olvidamos.

Te me has desgastado en la memoria
y te mezclas en cada acorde,
aferrándote a mis ganas de pasado... 

Hoy, que el presente es gris promesa
y la vida sonríe de lado, 
como tanto te gustaba, 
como tanto nos gusta(ba)mos...

Te he aprendido,
en la ausencia de tu rastro
he aprendido a perderte.

Me he dejado prender viva,
apagándome en tu corazón en llamas. 
Y me he rendido a tus nubascos,
saboreando el olvido de tus huesos,
rumiando el hambre de tu boca...

He arrastrado tus cadenas,
intentando dibujar tu marcha,
trazando el paso de tus huellas...
se ha reencontrado el camino con tu ausencia
y me ha dejado
tan solo 
este poema mal escrito
para pedirte perdón
por no pedir 
que te quedaras. 


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